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Nueve años y seis meses de prisión: esa es la condena que recibió este miércoles el expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva.

La sentencia del juez federal Sergio Moro se da en el marco del operativo “Lava Jato” (autolavado, en portugués), la gigantesca trama de corrupción que rodeó a la petrolera estatal Petrobras y salpicó a políticos y poderosos empresarios de Brasil.

Esta es la primera condena de Lula, quien fue presidente de Brasil de 2003 a 2010 y todavía es uno de los políticos más populares del país.

El exmandatario, que tiene otras cuatro causas penales pendientes, ahora tiene derecho a apelar la sentencia y no irá a prisión mientras dure este proceso.

Además, como se trata de una sentencia que no es firme hasta que se resuelva la apelación, Lula conserva la posibilidad de concurrir a las próximas elecciones en octubre de 2018.

Lula, de 71 años, siempre negó los cargos y se considera víctima de una caza de brujas.

BBC Mundo responde algunas de las grandes interrogantes detrás del escándalo por el que Lula fue sentenciado.

1- ¿Por qué delitos lo condenaron?

Lula fue condenado a nueve años y medio de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero.

En concreto, el expresidente fue hallado culpable de aceptar sobornos por US$1,1 millones de la constructora OAS, una de las empresas implicadas en el escándalo de Petrobras.

El juez consideró que Lula, como encargado de nombrar a los directores de Petrobras, tenía “un papel relevante en la trama criminal” de lo que en Brasil se conoce como Lava Jato.

Esto es, la red de corrupción por la que grandes empresas del país se pusieron de acuerdo para repartirse los multimillonarios contratos de Petrobras sobornando a políticos y funcionarios de la petrolera.

Según la sentencia de Moro, el de Lula fue “un delito complejo que implicó la práctica de diversos actos en momentos diferentes”.

El pago fue destinado a reformar y amueblar un apartamento de tres pisos de lujo (triplex) en la localidad costera de Guarujá, en el estado de Sao Paulo.

2- ¿Por qué no va a prisión?

El juez dictaminó que Lula “podrá presentar su apelación en libertad” sin tener que ir a la cárcel, a diferencia de otros condenados en el marco del “Lava Jato” contra los que Moro sí que decretó su detención o prisión preventiva.

“Considerando que la prisión cautelar de un expresidente de la República no deja de implicar ciertos traumas, la prudencia recomienda que se espere a la decisión de la corte de apelación antes de imponer las consecuencias propias de la condena”, indicó el juez.

Es decir, Moro decidió no mandar a prisión a Lula hasta que se resuelva la apelación a la que tiene derecho y la razón esgrimida por el juez es que encarcelar a un expresidente puede provocar “ciertos traumas”.

De hecho, esta es la primera vez en la historia de Brasil que un exmandatario es condenado por corrupción.

El Tribunal Regional Federal será el encargado de rever la apelación. Dicho tribunal suele tomarse un año para analizar las apelaciones, por lo que es posible que la decisión judicial llegue en la víspera de la elección presidencial de octubre de 2018.

3- ¿Qué dicen Lula y su defensa?

“Prueben que soy corrupto e iré caminando a la cárcel”, había dicho Lula sobre el proceso judicial en su contra.

Más de tres años después de la primera acusación en su contra, el exsindicalista sigue negando los cargos.

“Lula es inocente. Por más de tres años Lula ha sido sujeto de una investigación con motivaciones políticas. No se encontró ninguna evidencia creíble de culpabilidad y las abrumadoras pruebas de su inocencia fueron ignoradas”, se leía en un comunicado emitido este miércoles por sus abogados, Cristiano Zanin Martins y Valeska Teixeira Zanin Martins.

“Probaremos la inocencia de Lula en cortes judiciales que no tengan sesgo, incluyendo Naciones Unidas”, agregaron.

En la tarde de este miércoles los letrados de la defensa ofrecieron una rueda de prensa en la que aseguraron que la condena que recibió el líder político es “especulativa” y que las pruebas que demostraban su inocencia fueron “ignoradas” y tratadas de manera “superficial” por el juez Moro.

“La defensa viene a manifestar la más profunda indignación con la aprobación de una condena que desprecia las pruebas de inocencia que se habían anexado al proceso”, dijo Zanin Martins desde Sao Paulo.

“La sentencia, de 692 párrafos, dedicó solo cinco para la prueba que la defensa hizo sobre la inocencia”, resaltó el abogado.

Sobre el apartamento en Guarujá, por ejemplo, Lula dijo en el pasado que nunca pensó en comprarlo porque, en tanto figura pública, no podría nunca salir a disfrutar de la playa.

No obstante, después de la muerte de su esposa, Marisa Letícia, en febrero de este año, Lula afirmó que ella había considerado comprar el apartamento como inversión.

Según Moro, la defensa del expresidente hizo “una aparente tentativa de transferir la responsabilidad a la fallecida Marisa Letícia”, cuando “es evidente que se trataba de una iniciativa común de la pareja”.

4- ¿Qué significa la sentencia para las aspiraciones presidenciales de Lula?

A pesar de estar bajo investigación, Lula goza de gran popularidad en Brasil. Tal es así que recientemente había anunciado su intención de volver a ser candidato a la presidenciaen las elecciones de octubre de 2018.

No obstante, si el Tribunal Regional Federal confirma la condena, Lula podría resultar inelegible.

Dicho tribunal suele tomarse un año para analizar las apelaciones, por lo que es posible que la decisión judicial llegue en la víspera de la elección presidencial.

Según la bancada del Partido de los Trabajadores en la Cámara de Diputados, Lula “sufre una persecución judicial sin paralelo”.

“Está en curso una de las mayores manipulaciones de las que se tiene noticia por cuenta de su trayectoria política y por haber sido el mejor presidente de Brasil”, señala un comunicado de la bancada del partido de Lula.

Por su parte, la exmandataria brasileña Dilma Rousseff afirmó que su antecesor y padrino político es “inocente” y que “el pueblo lo rescatará en 2018”.

5- ¿Qué es el operativo “Lava Jato”?

La de Lula es la última de las múltiples condenas emitidas en el marco del escándalo desatado en torno a la petrolera estatal Petrobras y que comenzó casi por casualidad en una gasolinera de Brasilia.

Fue en marzo de 2014, cuando la Policía Federal descubrió que, además de las bombas de combustible, el minimercado y la cafetería, en la estación había una casa de cambio que se usaba para lavar dinero.

Poco después se descubrió la relación de la trama con Petrobras.

Algunos de los que ya estaban siendo acusados empezaron a delatar a otros implicados a cambio de beneficios penales.

El escándalo fue salpicando a autoridades y empresarios hasta provocar uno de los mayores terremotos políticos del país.

Los fiscales denunciaron que las principales empresas constructoras de Brasil, incluidas gigantes como Odebrecht o Camargo Corrêa, habían formado un cartel para repartirse contratos multimillonarios de Petrobras.

A cambio pagaban sobornos a directores de la petrolera y a medio centenar de políticos de diferentes agrupaciones, incluido el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y aliados.

Así, la operación “Lava Jato” acaba de resultar en la condena de quien fuera uno de los políticos más populares del mundo.

Y está lejos de haber terminado.

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