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Recuerdo de niño haber visto la escena de una película donde el protagonista es mordido por una serpiente. Sin pensarlo dos veces, el hombre saco un cuchillo afilado y cortó su piel, sobre la mordida, dejo que su sangre saliera y con ella el veneno que la serpiente había dejado. Como niño al fin, le pregunte a mi abuelo ¿Por qué se cortó la mano en vez de matar a la serpiente? Mi abuelo me explico lo importante de atender con urgencia la picadura de un animal venenoso. Mi abuelo continúo explicándome que en casos de mordidas venenosas, el tiempo es un factor clave para poder salvar tu vida y que acabar con la vida del animal venenoso nos restaba tiempo valioso para poder salvarse uno mismo.

Con el tiempo me di cuenta que hay serpientes humanas que también causan heridas venenosas. Padres y familiares que violan, abusan, maltratan y abandonan a los niños. Hermanos y amigos que traicionan la confianza de uno. Personas que simplemente hieren a los demás sin escrúpulos dejando el veneno que llevan consigo bajo la piel de aquel que fue atropellado. Cuando digo el veneno me refiero al dolor que perdura para el resto de la vida, aquel que después de haber ocurrido sigue sangrando a raíz de cualquier recuerdo que aflore a la memoria.

Muchas personas preguntan cómo se puede perdonar el dolor que causa el hijo que no agradece tu esfuerzo y te grita deseándote la muerte? ¿Cómo perdonar al padre que te golpeo brutalmente solo por desahogar sus frustraciones contigo? ¿Cómo perdonar a la madre que ignoró tu dolor por tantos años por evitarse uno ella? ¿Cómo perdonar a quien abusó de tu inocencia y se aprovechó de tu desventaja física y psicológica sin escrúpulos? ¿Cómo hacerlo con quien decidió no creerte para no tener que confrontar a otros y protegerte? ¿Cómo perdonar a alguien que le arranca la vida a tu hijo sin razón, sin piedad o arrepentimiento. ¿Cómo se puede perdonar cosas así?

Las circunstancias por las cuales nos hieren emocionalmente son tan variadas como la cantidad de especies de serpientes venenosas. El proceso de perdonar es igual al de cortarse la piel y dejar salir el rencor, y el resentimiento que queda por dentro. Ocuparnos de la serpiente que nos muerde es perder tiempo de vida. El veneno que nos mata es el rencor, el remordimiento, la desconfianza, las predisposiciones prematuras, las falsas ideas y las definiciones erróneas de vida que se creamos a partir de tales eventos. Estas heridas contaminan todo lo que vemos, respiramos, tocamos, oímos, y sentimos. Nos afecta a nosotros mismos y a todo el que está a nuestro alrededor. Hay personas que piensan que perdonar es olvidar y por eso se les hace imposible hacerlo, pero perdonar no es olvidar, ni tampoco obstruir la justicia. Perdonar es poder recordar lo sucedido sin que el dolor de ese recuerdo contamine tus emociones y tu capacidad de funcionar correctamente.

Sería ilógico no querer drenar el veneno de una serpiente solo porque la serpiente era una Cobra de las Filipinas y no estaba supuesta a estar en el patio de su casa. Una mordida venenosa es una mordida venenosa, sin importar que tipo de serpiente lo haya mordido. Igualmente una herida emocional es una herida emocional sin importar el contexto ni el contenido de la historia y por su propio bien ese veneno tiene que ser extraído a como dé lugar. Cuando usted perdona a otro, lo hace por amor a usted mismo, para evitar vivir contaminado para el resto de su vida. Perdonar es decidir que su actitud emocional no será alterada de forma negativa y definitiva. Perdonar es dejar ir a la serpiente, no porque ella se lo merezca, sino porque usted se merece vivir. Hablemos en serio, a veces no podemos evitar las mordidas de serpientes venenosas, pero si podemos evitar quedarnos con su veneno. Para compartir su opinión, inquietud o sugerencia, puede hacerlo al correo electrónico de hablemosenserio@yahoo.com

¿Por qué es importante perdonar?

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