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Presente y futuro del campeón pesado Anthony Joshua

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Anthony Joshua consiguió en el Wembley Stadium de Londres una épica victoria sobre Wladimir Klitschko. Su actuación tuvo todas las sensaciones: drama, angustia, ansiedad, caída y un electrizante desenlace en un onceavo asalto que fue memorable, por la forma en que destruyó al ucraniano. No obstante, hay preguntas inevitables que la primera reacción emotiva, tras el gran espectáculo, impidió formularnos sobre un campeón que termina de vencer a su primer rival de alto nivel en 19 peleas como profesional ¿Es suficiente ese impresionante decimoprimer asalto para definir la calidad de Anthony Joshua? ¿El éxito comercial condicionará de ahora en más su futuro o más allá del fenómeno comercial, habrá espacio para buscar la gloria deportiva verdadera?

Mi primera impresión es de muchas dudas a la hora de encontrar una respuesta. No creo que esos soberbios tres minutos alcancen para garantizar que ya estemos ante un fenómeno de la máxima categoría. Tampoco las primeras noticias sobre el futuro inmediato de Joshua permiten entusiasmarnos en lo deportivo. Especialmente luego de que apareciera de la nada el nombre de Tyson Fury como posible rival. Y de eso se trata esta columna, de bajar a tierra e intentar poner en una perspectiva realista al verdadero Anthony Joshua.

EL PRESENTE
En la dicotomía de mi apreciación personal sobre la pelea, hay dos momentos asociados a las redes sociales que describen mis sensaciones. Al final del quinto asalto escribí horrorizado: ¡Por Dios, cinco asaltos y Joshua no consigue levantar los brazos! Al final de la batalla, el pensamiento que compartí con mis contactos fue: ¡Que peleón!

Dos visiones dispares que reflejan dos lecturas de una sola actuación de Joshua. Padeció una pelea hasta que lo logrado en el asalto once hizo olvidar el resto. Es como en el fútbol una actuación horrible de Barcelona, escondida debajo de dos o tres genialidades de Lionel Messi que alcanzan para vencer con un par de goles espectaculares. Importan los goles que permiten la victoria, el resto se olvida.

Entonces pregunto: ¿Por qué fue un peleón? Hay varias respuestas, son varias razones. Empecemos por el ambiente increíble de Wembley con 90 mil espectadores, algo que difícilmente el futbol consiga. Pero eso fue apenas la atmósfera del evento, la pelea fue enormemente atractiva gracias a lo que trajo Klitschko. El ucraniano no subió a ganarse un cheque de varios millones de dólares, subió a ganar la pelea y se preparó a conciencia para ello. A la hora del combate, el más veterano parecía el más joven y ello rompió todos los pronósticos. Ese factor le dio dramatismo a la batalla y volvió imprevisible su resultado.

Los dos debieron reponerse de caídas tan temprano como en los asaltos cinco y seis. Vimos a Joshua jalando aire y perdido sobre las cuerdas. Vimos la danza permanente de Klitschko, elevando sobre piernas sus más de 240 libras como un jovenzuelo en el gimnasio y vimos al británico que no conseguía levantar los brazos y sacudía la cabeza para quitarse golpes que no podía bloquear.

Antes de ese impresionante asalto once, Joshua mostraba que no daba la talla y lo que sus detractores marcaron hasta el cansancio sobre su record (18-0 con 18 KOs), previo a la pelea, parecía que les daba la razón: “no peleó contra nadie”. Ese gancho impresionante que inicio la destrucción de Klitschko salvó el desastre y consolidó la percepción positiva sobre su presente. ¿Es justo reconocerlo así? Acepto que es una duda razonable. Joshua ha derrotado a sus 19 rivales por KO, pero excepto el ucraniano el listado de vencidos no llegan al primer nivel y a la hora de enfrentarlo en la mayoría de los casos sus desempeños fueron lamentables. Si tomamos en cuenta que no terminamos de creer en las condiciones de un Deontay Wilder que noqueó a sus 32 primeros rivales y hoy ostenta un record de 38-0 con 37 KOs, no creo que sea prudente darle todo el crédito al británico con la mitad de peleas que el estadounidense.

A la prensa inglesa eso parece no importarle y comenzó la venta de su figura como la octava maravilla del boxeo universal, pese a los pocos rivales y pese a que jamás peleó fuera de casa. Necesariamente, todo será cuestión de apreciación de cada uno y que dependerá a cual Joshua le creemos. ¿Al Joshua demoledor del onceavo asalto o al agotado Joshua del sexto episodio, avasallado por el “viejo” Klitschko? Tal vez deberíamos esperar antes de echar las campanas al vuelo. Su éxito le hará bien al boxeo, pero ese éxito dependerá del futuro que hoy se maneja en los escritorios de quienes administran su carrera. Y ese es otro tema.

EL FUTURO
Anthony Joshua pretende volver al ring tan pronto como en el mes de julio, pero el laberinto por el cual aparecerá su próximo rival en principio se ve demasiado intrincado. La revancha con Klitschko es una de las cláusulas del contrato, tal vez por ello el británico mencionó su interés de pelear en dos meses. Esa sería una maniobra para evitar que la revancha fuera inmediata. Es obvio que el ucraniano, en caso de hacer valer la cláusula, no estaría en condiciones de regresar tan temprano a la acción.

Al mismo tiempo, de la nada apareció el nombre de otro británico, Tyson Fury, como posible rival en una mega pelea en el mismo estadio de Wembley y que el morbo que genera el controversial Fury garantizaría el éxito comercial. En las primeras especulaciones, ese podría ser el millonario futuro inmediato para Joshua: Tyson Fury en julio y revancha con Wladimir Klitschko en octubre o noviembre.

Fuera de esa ecuación, el británico debe considerar sus obligaciones contra rivales mandatorios a los títulos que ostenta: el cubano Luis Ortiz por su cinturón AMB o el búlgaro Kubrat Pulev por la FIB. A nivel de la AMB, (de la que Joshua es súper campeón) la misma de antemano habría indicado que habría un permiso especial para que el campeón realice una defensa voluntaria antes de su pelea mandatoria. La FIB no suele negociar esos compromisos, “o se hace o deja el cetro vacante”.

No es de dudar entonces que si no ocurre en julio la pelea de Joshua-Fury, el posible rival sea Pulev. El aspecto comercial (pelea entre europeos) será la primera clave para que sea el búlgaro y no el cubano Ortiz el elegido. En segundo lugar, en lo deportivo, Luis Ortiz es un oponente más complicado que Kubrat Pulev. El tercer punto será la disponibilidad de Ortiz para esa fecha ya que a dos meses de la posible fecha, el cubano apareció en una fotografía de El Nuevo Herald de Miami, mostrando un yeso en su mano izquierda, por causa de una lesión que le obligó a cancelar la pelea programada contra Derric Rossy para el pasado 22 de abril en el Barclays Center de Brooklyn, Nueva York. Si hay interés en “no enfrentarlo”, alcanzara ese precedente para “no enfrentarlo”.

Pero si algo faltara, en la fila de espera para unificar con Anthony Joshua se encuentra también el estadounidense Deontay Wilder, campeón del CMB, y el neozelandés Joseph Parker, campeón de la OMB, que este sábado defiende su diadema ante el rumano Razvan Cojanu. No hay duda en que es difícil imaginar la ruta de peleas para el futuro inmediato de Anthony Joshua y también es difícil imaginar el criterio elegido para definir esa ruta: ¿lo comercial o lo deportivo? Eso será tan difícil de predecir como difícil hoy es definir cuál es el verdadero Joshua: el que logró el KO en el onceavo asalto o el que no podía con sus brazos en el quinto y sexto episodio ante Klitschko. La historia, recién comienza.

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