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Próximo secretario de Estado de EU evade tema de Rusia con senadores

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Rex Tillerson, el ex ejecutivo en jefe de una de las empresas más poderosas del mundo, y nominado como el próximo secretario de Estado del gobierno de Donald Trump, toreó hoy a senadores sobre sus posiciones contra el resucitado némesis de Washington, Rusia, afirmó que México es “amigo”, que las relaciones con Cuba serán “evaluadas”, y que Israel es el mejor aliado de Estados Unidos en el mundo.

En la audiencia de ratificación del ex ejecutivo en jefe de la petrolera transnacional ExxonMobil, Tillerson fue preguntado por el senador Robert Menendez si coincidía, como lo había dicho su nuevo jefe en la campaña, que “los mexicanos son criminales, narcotraficantes, violadores”. Respondió que “nunca podría caracterizar a una población entera de gente con un solo termino, para nada. México es un amigo y vecino de largo tiempo de este país”.

Preguntado si las declaraciones de Trump contra México durante la elección dificultarían su trabajo como secretario de Estado, Tillerson respondió: “vamos a relacionarnos con México por su importancia para nosotros en este hemisferio, y tenemos muchos, muchos temas comunes, áreas de preocupación”.

Tillerson afirmo que aconsejaría al presidente vetar cualquier codificación de los cambios en la política de Washington con Cuba, incluyendo cualquier cambio al embargo, impulsados por el presidente Barack Obama hasta que eso sea “evaluado”. Advirtió que se examinará el criterio para la determinación de quitar a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del “terrorismo, e indicó que Trump “no aprobaría de inmediato” una legislación para anular la prohibición de viajes a Cuba.

Tillerson fue interrogado repetidamente sobre sus opiniones y relaciones con Rusia y el gobierno de Vladimir Putin -en gran medida porque se sabe que él tenía relaciones extensas con ese gobierno como el líder de ExxonMobil El senador Marco Rubio intentó presentarse como juez mundial al interrogar a Tillerson sobre si consideraba a Putin como “un criminal de guerra”, pero rehusó la invitación, al igual que haría con otros senadores al rehusar decir que apoyaba las sanciones contra Rusia.

Sin embargo, tomó una posición más agresiva de lo esperado, calificando a Rusia como un “peligro”. A la vez, afirmó que aunque “no es probable que jamás seamos amigos”, era necesario entender la posición y deseos geoestrategicos de Moscú, y trabajar con Rusia como “una adversario no amistoso”, y hasta un socio en ciertas cosas, en lugar de tacharlo como un “enemigo”.

En otros rubros afirmó que los musulmanes moderados “son nuestros aliados más grandes en esta guerra”, y que “debemos apoyar esas voces musulmanes que rechazan ese mismo Islam radical que nosotros rechazamos”. Agregó que no apoyaba medidas como un rechazo de un grupo particular de gente.

Con gran cautela, comentó que la respuesta estadunidense fue insuficiente -y hasta debería de haber sido militar- ante la agresión rusa en Crimea y la expansión del poder de China en el Mar Chino.

Tillerson criticó la decisión del gobierno de Obama de abstenerse en el Consejo de Seguridad cuando se aprobó una resolución crítica con Israel por sus ocupaciones en tierras palestinas, Comentó que eso “minó” las condiciones para promover negociaciones de paz, y señaló que los palestinos son los que tenían que ofrecer “una demostración seria” de buena fe para proceder hacia negociaciones. Subrayó que Israel “es, fue y siempre será nuestro aliado más importante” en esa región.

Sorprendió al afirmar que el “riesgo del cambio climático sí existe” (en contraste con Trump y otros de sus nominados, que rechazan eso), pero que era una “posición personal”.

¿Racista?

En el segundo día de audiencias ante el Senado para la confirmación del senador ultraconservador Jeff Sessions como próximo Procurador General de Estados Unidos, por primera vez que se recuerde, un senador testificó contra un colega. El senador Cory Booker, un afroestadunidense, declaró que ese puesto requiere de “una empatía más valiente” que la que muestra el historial de Sessions, sobre todo en torno a derechos civiles y justicia equitativa.

Booker fue acompañado por el veterano representante federal John Lewis, quien fue activista golpeado en los sesenta cuando trabajaba con Martin Luther King, Jr. Cornell Brooks, el presidente de la organización de derechos civiles más antigua del país, el NAACP, también testificó afirmando que Sessions, por su historial, “no está calificado” para ese puesto.

Sessions ha sido denunciado por organizaciones de derechos civiles, más de mil profesores de leyes y líderes afroestadunidenses y latinos como por defensores de derechos de inmigrantes por posiciones consideradas por algunos como racistas e intolerantes, y por sus posiciones antimigrantes extremas.

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