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Austin— El fallo que la Suprema Corte de Estados Unidos tomó ayer de ratificar el uso de un fármaco utilizado en Oklahoma para ejecutar no modificará la manera en la cual se pone fin a la vida de los condenados a muerte en Texas, de acuerdo con un vocero del Departamento de Justicia Penal de Texas.

Mediante decisión de cinco votos contra cuatro, la Suprema Corte determinó que emplear el midazolam en las ejecuciones de Oklahoma no viola la protección avalada por la Octava Enmienda constitucional contra los castigos “crueles y poco comunes”. Oklahoma utiliza un método con tres medicamentos, conocido como protocolo, siendo el sedante midazolam el primero de ellos.

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Con el fallo del lunes, la Suprema Corte consideró que “los solicitantes proporcionaron poca evidencia que probara dicho punto, mientras que la evidencia especulativa que presentaron ante el Tribunal de Distrito distaba de establecer que los hallazgos de éste fueran claramente erróneos”.

Los opositores a la pena de muerte habían argumentado que el uso del fármaco manufacturado midazolam, por parte de Oklahoma, uno de tres estados que lo emplean, no impide el dolor y el sufrimiento.

Hoy en día el sistema carcelario de Texas usa una droga, pentobarbital, a efecto de ejecutar a los condenados a muerte. Sin embargo, el año anterior el sistema texano confirmó haber adquirido midazolam. Los funcionarios no señalaron cómo está empleándose dicha medicina.

“La decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos no influye en el Departamento de Justicia Penal de Texas”, dijo Jason Clark, el portavoz de la dependencia. “El midazolam no se utiliza en nuestro proceso de ejecuciones”.

Ratifica Suprema Corte uso de fármaco para ejecuciones