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Real Madrid

Todos los títulos son importantes, pero unos dejan más huella que otros. Hace un año, frente al Atlético, el Real Madrid ganó en Milán su undécima Copa de Europa. Se celebró el éxito, por supuesto, pero el equipo apenas encontró oposición en el trayecto previo. Roma, Wolfburgo y Manchester City no figuran en la realeza del fútbol europeo. Esta edición ha sido muy diferente. El Real Madrid eliminó al Nápoli, Bayern de Múnich y Atlético de Madrid antes de medirse con la Juve en la final. El camino exigió esfuerzo y un cerro de goles de Cristiano Ronaldo. La final prometía emociones fuertes, pero el Real Madrid borró del mapa a la Juve en el segundo tiempo. Esta vez el madridismo celebró el éxito con un entusiasmo desbordante.

La Juve, que sólo había recibido tres goles en los 12 partidos precedentes de la Copa de Europa, encajó cuatro en Cardiff, tres en el segundo tiempo, donde el Real Madrid utilizó sus enormes recursos para destruir equipo italiano. Buffon( 39 años), Barzagli (36), Alves (34) y Chiellini (32) se comportaron como jugadores súbitamente envejecidos. Atrás quedó la ficción del primer tiempo, controlada por la Juve, a pesar de la insípida actuación de Dybala, el único jugador capaz de salirse de la estructura para inventar algo diferente. El Madrid atacó poco y se defendió mal. Suele ocurrirle cuando se deja llevar por la comodidad.

Es un equipo que muda de piel constantemente. Se lo puede permitir. Asombra por su capacidad para adaptarse a cualquier tipo de partido. En las finales va más allá. Gana todas. Su victoria frente a la Juve es la sexta en las últimas seis finales. Su última derrota se produjo en 1980, contra el Liverpool, en París. No se trata sólo de seguridad y confianza en los momentos decisivos. El Madrid termina imponiendo el peso de la lógica, que en el fútbol remite inmediatamente a la calidad de los jugadores.

Zidane dejó en el banco de suplentes a Bale, Morata, Asensio, Danilo, Kovacic, Nacho y el portero Casilla. No convocó a Pepe, James y Lucas Vázquez. Ningún equipo puede permitirse descartes de esta magnitud. Con toda su fama de intratable en Italia, donde su hegemonía es casi tiránica, el plantel de la Juve es una broma comparada con la del Real Madrid. En el banco de suplentes, no había un solo delantero. Lo más parecido a un jugador de ataque era Cuadrado, el carrilero colombiano.
No hubo color en el segundo tiempo porque el Real Madrid explotó todas sus cualidades. Sus dos laterales, Carvajal y Marcelo, perforaron los costados. Protegidos por el férreo Casemiro, tanto Modric como Kroos dieron una lección en la final. El pequeño Modric, un gigante del fútbol, se adueñó del partido con su dinamismo, facilidad en la conducción y astucia en el pase. Kroos no puede gambetear, pero nadie pasa la pelota como él. Es un reloj. En la delantera, Cristiano ofició de delantero centro. Marcó dos goles a un toque, sorprendiendo a la defensa con movimientos perfectos. Su recta final ha sido sensacional: 10 goles en los últimos cinco partidos de la Copa de Europa, contra el Bayern, Atlético de Madrid y Juventus.

El agarrotado equipo del primer tiempo se convirtió en una exquisita orquesta en el segundo. Su daño a la Juve fue de tal calibre que dejó al equipo italiano con una sensación absoluta de crisis. Pareció un equipo acabado, sin futuro. La victoria del Madrid tuvo un valor histórico. Repitió victoria en la final, algo que no había sucedido desde la creación de la Champions League en 1993. Significa también su primer doblete Liga española-Copa de Europa, desde 1958, es decir, desde los tiempos de Di Stéfano, Puskas y Gento.
Más trascendente todavía es el mensaje de autoridad que envió a sus grandes rivales, todos ellos -Barça, Atlético, Manchester City, Manchester United, Bayern y Juve- inmersos en procesos de transición, renovación o revolución. Si todo es como parece, el Real Madrid tiene por delante un periodo dominante en el fútbol europeo. Su plantel es el mejor del mundo con mucha diferencia. En términos generales es un equipo joven, que sólo debería estar pendiente de aprovechar los dos próximos años de Modric y Cristiano, que cuentan 32 años. No parece un problema angustioso en un club que se desprenderá del colombiano James y probablemente de Morata. El Madrid espera recibir alrededor de 130 o 140 millones de euros por ambos, dinero a mansalva para el club más rico del mundo y más influyente en el mercado de fichajes.

La 12ª Copa de Europa coloca al Real Madrid en la situación perfecta. Después de los agobiantes años de Mourinho, prevalece la tranquilidad y la armonía. No hay una sola nube en el horizonte. Es tan fastuoso el paisaje que sólo la condescendencia o las decisiones caprichosas pueden romperlo.

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