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Reflexiones sobre la caida de los precios del petroleo

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Un auge en la oferta de América del Norte, una creciente producción de petróleo no convencional, un débil panorama para la demanda y un exceso de crudo a nivel global están planchando el precio del petróleo cada día más. Este viernes el petróleo Brent –que Uruguay toma de referencia– cayó en torno a los US$ 62 por barril, su nivel más bajo desde julio de 2009, y perdió más de un 9% la semana pasada y alrededor de un 45% desde un máximo en junio, cuando superó los US$ 115 por barril.

Día tras día se suceden noticias que van en la misma dirección: el precio del petróleo seguirá a la baja. La Agencia Internacional de Energía (AIE) recortó su proyección para el crecimiento de la demanda mundial en 2015 en 230.000 barriles por día (bpd) a 900.000 bpd por las expectativas de menor consumo de combustible. La AIE predice que el sólido aumento de la oferta de países fuera de la OPEP se encamina a agravar el exceso mundial de crudo. Además, los expertos estiman que también afecta en el precio del crudo la incertidumbre sobre la salida de la crisis que afecta a países avanzados de Europa y la ralentización del crecimiento de China.

En Uruguay, el precio del combustible continúa sin cambios, pese a que todas las voces de peso en el sector coinciden en que este escenario de precios llegó para quedarse. Las autoridades recién evaluarán en enero una rebaja.

Aunque aún los uruguayos no lo hayan visto reflejado en su bolsillo, el motivo estrella por el cual los precios han bajado con fuerza desde junio es el petróleo de esquisto en América del Norte, especialmente de EEUU, fenómeno que fue acompañado por la decisión en noviembre de la OPEP de mantener sus metas de producción sin cambios, para obtener cuota de mercado en su lucha con productores rivales.

El esquisto se extrae a partir del uso de una técnica conocida como fracking, en la que se saca el oro negro a base del fracturamiento hidráulico de las piedras del subsuelo.

Arabia Saudita, principal productor mundial de petróleo, decidió por tanto declararle la guerra al esquisto, y por ese motivo determinó no recortar su producción y dejar que los precios sigan cayendo, para generar tensión entre los inversores del fracking –ubicados principalmente en Dakota del Norte y Texas–, al tener costos mayores al precio al que se está cotizando el petróleo en la actualidad.

Venezuela, cuyas cuentas están sufriendo por las baja del precio de petróleo, también se sumó a las críticas la semana pasada, sobre todo por un tema de daño al medio ambiente. “Estamos denunciando la producción de petróleo de esquisto a través de la fractura hidráulica como un desastre ecológico”, dijo el canciller de Venezuela, Rafael Ramírez, durante una conferencia el cambio climático en Lima.

Según un reciente informe de la revista The Economist, la producción de petróleo de esquisto aumentó desde 2010, con el precio del barril en US$ 110, cuando los inversores en EEUU levantaron unos 20.000 nuevos pozos para extraer esquisto equivalente a 10 veces las reservas sauditas. De esa manera la producción de petróleo estadounidense se expandió en un tercio hasta alcanzar los nueve millones de barriles por día, apenas un millón menos de lo producido por Arabia Saudita.

La publicación británica asevera que la caída de los precios del petróleo debería servir para inyectar el crecimiento de muchos países. Pone como ejemplo lo que sucederá en EEUU: en promedio el consumidor de combustible gastó en 2013 unos US$ 3.000 por ese concepto, mientras que en 2014 gastaría solo US$ 800. Sería lo mismo que ver aumentado el sueldo en 2%. The Economist agrega que grandes importadores de petróleo como Europa, India, Japón y Turquía están aprovechando los actuales precios para sus gastos soberanos, lo que podría aumentar su PIB.

 

 

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