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Si tienes mascota, especialmente un perro, tal vez hayas creído que sólo él o ella “te entiende”, y no por darte compañía, sino que estudio revela cómo interpretan nuestro comportamiento.

Universidad de Medicina Veterinaria en Viena, en Austria, presentó estudio sobre los animales donde explica que los perros y demás animales pueden interpretar el comportamiento de sus dueños en lo que nombraron la “Teoría de la Mente”.

De acuerdo al estudio, las mascotas intuyen en cierto modo las motivaciones, sentimientos, expresiones de sus dueños. En cierto modo pueden leer la mente al interpretar todo eso.

El estudio divide al humano y al animal. El humano es el “informante” y la mascota “el adivino” en los ejemplos.

Los investigadores hicieron experimento donde pusieron a dos humanos con un animal en la habitación.

El “informante” pone algo de comida en uno de varios recipientes que luego selló. El animal nota que el “informante” pone comida en un recipiente, pero no en cuál.

El “adivino” sale y vuelve a la habitación para encontrar que cada uno de los dos humanos apunta a un contenedor diferente y consigue el alimento dentro del que escoja.

Básicamente, el animal tiene que ser capaz de mirar a los dos seres humanos y averiguar lo que cada uno de ellos sabe.

Como resultado, el 70% de las veces los perros del ejercicio encontraron el recipiente con alimentos con sólo “adivinar” viendo a los informantes.

Según explica Ludwig Huber, investigador principal: Para conseguir la comida los perros tienen que saber quién conoce el escondite (informante) y quién no y sólo puede adivinar (el adivino). Los animales deben identificar al informante en el que pueden confiar si tienen que decidir por un recipiente de comida.

En noviembre del 2014 en Nueva Zelanda hicieron un trabajo muy similar que el estudio de ahora confirmó.

En aquel entonces pusieron tres personas, dos de ellas como informantes. Uno de los informantes miraba ligeramente al que ponía el cebo, y el otro informante parecía estar demasiado lejos. Cada uno de los dos apuntaba a un recipiente y el perro tenía que resolver.

Como resultado: exactamente igual, un 70% de las veces tuvo éxito el perro.

“La capacidad de interpretar nuestro comportamiento y anticipar nuestras intenciones, que obviamente se ha desarrollado a través de una combinación de domesticación y experiencia individual, parece haber apoyado la capacidad de adoptar nuestra perspectiva”, comentó Huber, investigador de la prueba en Viena.

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