Home Cápsulas por José Luis Pérez‏ Toledo

Toledo

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Hoy día 10 de octubre del 2008 estoy escribiendo esta cápsula desde la bella ciudad medioeval de
Toledo, una de las más antiguas de España y capital del reino en tiempos de los visigodos y además
residencia de la corte española hasta el año 1560 en tiempos del ilustre Rey Don Felipe II. A ti mi es-
timada Clara, amante de la historia, va dedicada esta cápsula. Toda la ciudad ha sido declarada mo-
numento histórico. Se destaca la inmensa catedral gótica cuya construcción comenzó en el 1226 y
concluida 220 años después. Te prometo, Clara, hacer una cápsula histórica especial sobre esta be-
llísima ciudad; pues hoy quiero tratar especialmente sobre un hecho histórico acaecido acá y que lle-
nó de gloria a un valiosísimo grupo de jóvenes militares con su valiente Coronel al frente.
La guerra civil española (1936-39) está llena de hechos heroicos ante la barbarie comunista que tra-
tó de convertir a la España inmortal en un satélite más de la depauperada Unión Soviética. Este va-
liente episodio que hoy les traigo, es una valiosa muestra del valor del pueblo español en su lucha pa-
ra evitar caer en las garras de la satánica bestia roja. El alcázar de la histórica ciudad, es una antiquí-
sima fortaleza estilo medioeval que se había convertido en la escuela de cadetes del ejército nacional.
El Coronel José Moscardó estaba al frente de esta benemérita institución castrense forjadora de ilus-
tres militares defensores de la patria. Se dice que unos mil cadetes internos, alli estudiaban cuando
tuvo lugar el episodio que hoy les traigo. En los primeros momentos de la guerra, el ejército rojo se había apoderado de la ciudad de Toledo. Estos bárbaros emisarios del mal habían destruido gran par-
te del pueblo y cometido tropelías y crímenes contra los indefensos pobladores; ensañándose especial-
mente contra la Iglesia Católica y sus ministros. Unos doce mil milicianos comunistas tenían rodea-
do el Alcázar y, después de muchos días de fiera lucha no pudieron hacer mella contra aquel baluarte
que se erguía firmemente defendido por sus valientes cadetes. Ante esta drástica situación, al diabóli-
co jefe de los rojos se le ocurrió una macabra y bochornosa idea. Logró contacto telefónico con el
Coronel Moscardó y le hizo una cobarde y miserable proposición. – Coronel, le habla el jefe de la
guarnición republicana (comunista), le exijo que rinda la fortaleza y salgan todos con las manos en
alto en un plazo de diez minutos; de no hacerlo así, fusilaré a su hijo Luis a quien tengo aquí en mi poder y… para que vea que no estoy jugando ahora su hijo se pone al teléfono. El valeroso Coronel
escucha la voz de su hijo Luis, de sólo 17 años y le dice: -¿Qué hay hijo?, tenemos una situación muy difícil. -Padre, dice Luis, me fusilarán si no te rindes. Pasan unos breves segundos, ¡parece una
eternidad! Finalmente se oye la voz del Coronel que le dice a su hijo amado: – ¡Hijo, encomienda tu
alma a nuestro Dios Todopoderoso y pega un grito bien alto para que lo oiga el mundo de: ¡VIVA
CRISTO REY Y VIVA ESPAÑA! y muere como un valiente cristiano y patriota, un abrazo muy
fuerte. ¡Adiós hijo!. El malvado jefe comunista toma el teléfono y escucha la vibrante voz del Coro-
nel Moscardó que le dice: -¡Ahórrese su tiempo, ¡EL ALCAZAR NO SE RENDIRÁ JAMÁS!.
Poco después el joven Luis fue fusilado en la plaza. ¡Así son estas ratas miserables y endemoniadas!
Después de 70 días de asedio el alcázar fue liberado por las fuerzas del Generalísimo Francisco Franco quien finalmente le devolvió la libertad a España. Quiera Dios que surja otro caudillo como
este insigne general hijo de Galicia y acabe con la maldición roja que tiene a nuestra patria esclaviza-
da y pretende hacer lo mismo con Venezuela y otros países de América. ¡Dios Salve a América de
la destructora peste roja! ¡Bien! ¡Un viva bien alto para el tremendo Coronel José Moscardó!
¡Ah… Julio César decía a sus soldados: SI VIS PACEN PARA VELUM. (Si quieren paz, prepáren-
se para la guerra!                  FINIS CORONAT OPUS.

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