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‘California: sin miedo, valiente y unida’ fue una de las frases coreadas ayer. / Foto: Jorge Luis Macías

los mexicanos que levantan las cosechas los gabachos se mueren de hambre”, afirmó Leobardo Villa, un exbracero de 80 años de edad y ciudadano estadounidense originario de Puebla.

Él fue parte de los miles de inmigrantes que repudiaron ayer las presuntas deportaciones masivas que planea el presidente electo Donald Trump, una vez que asuma su cargo en la Casa Blanca, el próximo 20 de enero.

El mismo día de la asunción del mandatario se repetirá la ya denominada “Gran Marcha contra Trump”, desde la histórica intersección de las calles Broadway y Olympic.

“En los campos de Estados Unidos no hay ni un solo gabacho que quiera entrarle a la pisca”, dijo Villa. “En Chicago, Wisconsin y Stockton los braceros éramos los mejores trabajadores”.

Pablo Velázquez, de 89 años, otro excampesino nacido en el Distrito Federal dijo que Donald Trump no sabía nada de política.

“Culpa a la gente de todo y no respeta a nadie”, dijo. “Yo creo que solamente va a durar dos años en el poder y lo van a sacar por incompetente”.

Ayer, durante la celebración del Día Internacional del Mimigrante, cerca de 3,000 personas, entre familias, cocineros, jardineros, sindicalistas, indocumentados, jóvenes bajo el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) y líderes políticos y religiosos desfilaron desde Pershing Square hasta las escalinatas del ayuntamiento de Los Ángeles.

El presidente del senado de California Kevin de León marchó al frente de la comitiva al lado de María Elena Durazo, vicepresidenta del Sindicato de Trabajadores UNITE-Here, el concejal de Los Ángeles, Gil Cedillo, la directora ejecutiva de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA), Angélica Salas, así como junto a líderes religiosos de la Coalición de Pastores Latinos en Los Ángeles (COPALA).

 “California es un mosaico de culturas e inmigrantes de todo el mundo; nosotros no buscamos pleito, pero estamos listos para defender los derechos civiles y humanos de los inmigrantes”, declaró De León. “Tengan la seguridad de que California los va a defender, apegados a la Constitución [de Estados Unidos]”.

De León, hijo de inmigrantes mexicanos dio su palabra a la multitud de que en California nunca más se regresará a los días de oscuridad, como ocurrió con el exgobernador republicano Pete Wilson y la Proposición 187 —que pretendía negar servicios sociales, médicos y educativos a los inmigrantes indocumentados.

“Nadie será juzgado por su estatus legal, su religión o el color de su piel. California, la quinta potencia económica mundial y Los Ángeles serán un santuario para los inmigrantes”.

POR:JORGE LUIS MACÍAS / ESPECIAL PARA LA OPINIÓN

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