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El presidente Donald Trump ha anunciado cambios en nuestra política de compromisos con Cuba. Estos nuevos cambios no son un desmantelamiento completo, pero sí son un retroceso.

Los estadounidenses están de acuerdo en que debemos alentar (en lugar de desalentar) el compromiso con Cuba. El 73% de los estadounidenses quiere un mayor compromiso con Cuba y no uno menor. ¿Por qué? Hacer negocios con Cuba es bueno para Estados Unidos. Es así de simple.

Los dueños de negocios estadounidenses lo entienden. Tomemos como ejemplo a los criadores de pavos de mi estado natal, que esperan que el crecimiento de los ingresos entre los cubanos conduzca a una mayor demanda de aves de corral estadounidenses. O a los agricultores de todo el medio oeste de EE.UU., que quieren exportar sus cultivos a Cuba.

Hay empresas de tecnología estadounidenses que quieren ayudar a los cubanos a conectarse con el mundo, fabricantes estadounidenses que quieren vender sus productos para ayudar a mejorar la economía cubana y, por supuesto, la industria de viajes estadounidense que quiere competir con sus retadores europeos y sus contrapartes asiáticas en un campo igual para todos.

A nivel nacional, las empresas estadounidenses exportan alrededor de 300 millones de dólares en productos agrícolas a Cuba cada año, y eso es sólo con fines humanitarios. Si el embargo comercial fuera levantado, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos cree que ese número sería más de tres veces superior.

14:21 ET (18:21 GMT) 19 junio, 2017
Lo más importante
El 73% de los estadounidenses quiere un mayor compromiso con Cuba

Las empresas estadounidenses exportan alrededor de 300 millones de dólares en productos agrícolas a Cuba cada año

El impedimento a los negocios estadounidenses ha hecho que otros países se decidan a moverse
Nota del editor: La senadora estadounidense Amy Klobuchar es demóctata y representa al estado de Minnesota. Las opiniones expresadas aquí son de su propia responsabilidad.

(CNN) – El presidente Donald Trump ha anunciado cambios en nuestra política de compromisos con Cuba. Estos nuevos cambios no son un desmantelamiento completo, pero sí son un retroceso.

 

Los estadounidenses están de acuerdo en que debemos alentar (en lugar de desalentar) el compromiso con Cuba. El 73% de los estadounidenses quiere un mayor compromiso con Cuba y no uno menor. ¿Por qué? Hacer negocios con Cuba es bueno para Estados Unidos. Es así de simple.

Los dueños de negocios estadounidenses lo entienden. Tomemos como ejemplo a los criadores de pavos de mi estado natal, que esperan que el crecimiento de los ingresos entre los cubanos conduzca a una mayor demanda de aves de corral estadounidenses. O a los agricultores de todo el medio oeste de EE.UU., que quieren exportar sus cultivos a Cuba.

LEE: Trump anuncia en Miami cambios en políticas hacia Cuba

Hay empresas de tecnología estadounidenses que quieren ayudar a los cubanos a conectarse con el mundo, fabricantes estadounidenses que quieren vender sus productos para ayudar a mejorar la economía cubana y, por supuesto, la industria de viajes estadounidense que quiere competir con sus retadores europeos y sus contrapartes asiáticas en un campo igual para todos.

A nivel nacional, las empresas estadounidenses exportan alrededor de 300 millones de dólares en productos agrícolas a Cuba cada año, y eso es sólo con fines humanitarios. Si el embargo comercial fuera levantado, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos cree que ese número sería más de tres veces superior.

Pero el Congreso aún no lo ha levantado. Durante más de 50 años, las empresas y los agricultores estadounidenses han sido paralizados por el embargo, incapaces de aprovechar plenamente un mercado de once millones de personas a sólo 144 kilómetros de nuestra costa. Seamos honestos: el embargo comercial con Cuba no ha asegurado nuestros intereses ni ayudado al pueblo cubano. Porque la manera de promover cambios positivos y mejores derechos humanos en Cuba es a través del compromiso, no del aislamiento.

Con los negocios estadounidenses por fuera, otros países han avanzado. En 2015, visité el puerto de Mariel, con nuevas y grandes instalaciones diseñada para el ingreso de los buques más grandes del mundo. Brasil está financiando un proyecto de 1.000 millones de dólares y, a cambio, Cuba compró más de 800 millones de dólares en bienes y servicios a proveedores brasileños. Las computadoras que usa el puerto son chinas.

No tiene sentido que las empresas estadounidenses no formen parte de este crítico desarrollo económico. No es que las empresas estadounidenses no puedan competir, es que hemos sido excluidos de la competencia por completo.

Es por eso que, junto con el senador republicano Mike Enzi, he presentado una legislación (la Ley de Libertad para Exportar a Cuba) para levantar el embargo comercial de una vez por todas y derribar las barreras legales a los estadounidenses que hacen negocios en Cuba, impulsando las exportaciones y la creación de puestos de trabajo aquí en EE.UU. Mantiene en vigor las importantes disposiciones sobre derechos humanos y las reclamaciones de propiedades ya presentes en la legislación estadounidense.

Bajo el gobierno de Obama, comenzamos a tomar medidas en la dirección correcta. Hoy en día, viajar a Cuba es más fácil. Las líneas aéreas estadounidenses han comenzado nuevas rutas hacia Cuba y el primer hotel estadounidense fue abierto en Cuba el año pasado.

Las empresas estadounidenses pueden trabajar en la infraestructura de telecomunicaciones en Cuba y, a finales de abril, Google lanzó sus primeros servidores para convertirse en la primera compañía extranjera en entrar en funcionamiento. Hay menos barreras a la banca en Cuba ahora, y nuestros dos gobiernos están trabajando en temas como la productividad agrícola y la seguridad alimentaria.

Podemos y debemos hacer más. Sólo hemos arañado la superficie de lo que es posible. Pero ahora tenemos un nuevo gobierno que tiene una perspectiva diferente de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, lo que puede dar lugar a una reversión de parte de este progreso.

Engage Cuba, una organización no partidista que representa a economistas, grupos empresariales y expertos, ha dicho que revertir las políticas del gobierno de Barack Obama podría costarle a la economía de Estados Unidos más de 6.000 millones de dólares y más de 12.000 empleos en los próximos cuatro años.

El presidente es un hombre de negocios, y espero que vea que cortar los nexos con Cuba es malo para los negocios estadounidenses. Me gustaría preguntar: ¿por qué no dar otro paso hacia adelante en lugar de dos pasos hacia atrás? Después de todo, la oportunidad está ahí.

El sector privado representa casi un tercio de la mano de obra cubana, y actualmente hay más de 500.000 empresarios con licencia. Necesitan una buena conexión a Internet. Necesitan computadoras y material de oficina. Necesitan piezas automotrices. Y si las empresas estadounidenses son excluidas del suministro de estos bienes y servicios, otros países intervendrán.

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