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Trump o Clinton, ¿qué puede esperar México de cada uno de ellos?

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Por: FERNANDA HERNÁNDEZ OROZCO

Estados Unidos elegirá a su presidente 45 en noviembre próximo. En la carrera, los partidos demócrata y republicano ya tienen prácticamente definidos a sus candidatos, Hillary Clinton y Donald Trump respectivamente.

En las campañas rumbo a las candidaturas a la presidencia estadounidense, México, uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos y su vecino al sur de la frontera, ha aparecido en varias ocasiones en la discusión, aunque sin “la importancia que merece”, de acuerdo con Genaro Lozano, especialista en Relaciones Internacionales de la Universidad Iberoamericana.

Trump ha sido el aspirante que no ha soltado a México, generalmente en un tono agresivo como lo fue en su discurso hacia la nominación presidencial cuando llamó a los mexicanos “violadores y criminales” en junio de 2015.

El virtual candidato republicano también ha propuesto la construcción de un muro en la frontera con México, cerrar el paso a las remesas de los inmigrantes mexicanos, así como renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, por sus siglas en inglés), al que ha calificado como “desastroso” para Estados Unidos.

Por su parte, Hillary Clinton ha reprobado a México por la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, ocurrida en septiembre de 2014, crimen que calificó como “indignante” en entrevista con el diario La Opinión, de Los Ángeles.

En la misma conversación, la exsecretaria de Estado afirmó que de llegar a la Casa Blanca trabajaría duro para ser un buen socio de México y seguir presionando para reformar el gobierno y el respeto de los derechos humanos.

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Especialistas en relaciones internacionales coinciden que si el empresario inmobiliario sucede a Obama en la Casa Blanca, las relaciones entre México y Estados Unidos se podrían volver más tensas, mientras que con Clinton no se aprecia un cambio radical en comparación con la administración saliente.

¿LAS PROMESAS DE TRUMP SON IMPOSIBLES?
Si llega a la Oficina Oval, a Donald Trump le espera un duro camino para cumplir las promesas que ha hecho a lo largo de la campaña política.

“Donald Trump no entiende cómo funciona el sistema político en el cual pretende gobernar, no entiende que en Estados Unidos existe una verdadera separación de poderes”, aseguró Genaro Lozano en entrevista con Expansión.

De acuerdo con el especialista, la propuesta del muro sería “irrealizable”, pues necesitaría de la aprobación de la Cámara de Representantes y el Senado, que posiblemente pasarán a manos demócratas según las encuestas.

Por otra parte, se necesita el visto bueno de los gobiernos de los estados de frontera sur estadounidense, algunos de los cuales guardan una estrecha relación comercial con México como Texas, y que probablemente se negarían a un proyecto de esta naturaleza, afirmó el también docente del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

En cuanto a la promesa Trump de modificar una norma dentro de la ley antiterrorismo para cortar los envíos de dinero a México, salvo que realice un pago de entre 5,000 a 10,000 millones de dólares (mdd) por el muro, no podría realizarla sin enfrentar a una oposición.

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“No puede el presidente de Estados Unidos frenar el flujo de remesas a México sin enfrentarse a grupos financieros muy poderosos en Estados Unidos, es algo que Trump no va a hacer. ¿En serio se va a enemistar Donald Trump con Western Union?”, explicó Sergio Silva, especialistas en procesos políticos de Estados Unidos del ITAM.

En mayo, el economista en jefe de BBVA Bancomer, Carlos Serrano, vio un panorama díficil para Trump y sus intenciones de frenar el flujo de remesas, que en 2016 podrían llegar a ser de más de 26,000 mdd, de acuerdo con estimaciones. “Lo que pudiera llegar a proponer son tasas impositivas muy altas y eso tiene que pasar por el Congreso y se nos hace difícil que se apruebe una política que sería casi de carácter confiscatorio”, dijo Serrano.

Silva aseguró que muchas de las promesas de campaña del empresario son solo armas discursivas, pero que no hay razones para confiarse, pues es probable que Trump no se eche para atrás en su discurso anti-México.

“Es importante pensar qué podemos esperar de un presidente Trump, pero tenemos muy poca información sobre su plataforma de gobierno”, dijo el docente.

Coincide David Sarquís, profesor del departamento de Derechos y Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México, en que una presidencia de Trump sería una mala noticia para México, por lo que se necesitaría un gran trabajo diplomático para enfrentarlo.

“Independientemente de que el puede realizar estos proyectos, no cabe duda que de antemano la relación estaría lastimada, el gobierno de México ya se ha manifestado en un par de ocasiones en contra de ese disurso, aunque sin mencionar a Trump”, dijo Sarquís.

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Acerca de sus promesas de renegociar el TLCAN de una manera que podría afectar a Estados Unidos, estas también tendrían un duro obstáculo, el mismo tratado.

“El TLC es nuestra mejor línea de defensa en contra de medidas que pueda tomar un presidente de Estados Unidos que tuviera una visión negativa sobre México, como la tiene Trump. No la tiene fácil para frenar las exportaciones de México gracias al TLC”, explicó Luis de la Calle, economista y quien encabezó por parte de México las negociaciones de este tratado.

¿CLINTON SERÍA UNA PROMESA DE CONTINUIDAD?
Si un posible triunfo de Trump es un mal augurio para México, creer que la posible victoria de la virtual candidata del partido demócrata, Hillary Clinton, será bueno para México, tampoco lo es.

Los especialistas coinciden en que la relación con México, en caso de que los demócratas conserven el control de la Casa Blanca, seguirá siendo “fríamente cordial”, sin una intensa cooperación para resolver los problemas comunes.

“En una presidencia de Hillary Clinton no veremos grandes cambios en la agenda bilateral, los temas van a ser prácticamente los mismos —inmigración, seguridad, etcétera—, más o menos en los mismos términos. En un poco triste decirlo, pero lo que no se ha arreglado no se va a arreglar, pero por lo menos no tendremos más problemas”, dijo Sergio Silva.

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A diferencia de Trump, Clinton se opone totalmente a la construcción de un nuevo muro en la frontera sur de EU, y el tema inmigratorio forma una parte importante de su agenda.

Clinton ha prometido aprobar una reforma inmigratoria integral para crear un camino a la ciudadanía, mantener unidas a las familias, y permitirá a millones de trabajadores salir de las sombras.

“Ella quiere hacer lo que Obama no pudo hacer, una reforma inmigratoria integral, una reforma que reconozca las atribuciones de los inmigrantes latinoamericanos, principalmente mexicanos, hacia Estados Unidos”, señaló Lozano.

El académico de la UIA compara la posible aprobación de la reforma inmigratoria de Clinton con la del plan de salud de Obama.

“Obama tuvo la suficiente capacidad de forjar una alianza con el congreso y lograr lo que presidentes como Bill Clinton no pudieron en su momento. En estos momentos las condiciones están dadas para que, si los demócratas recuperan el congreso, sí haya una reforma inmigratoria finalmente, porque es urgente porque ya no pueden postergarla más”, dijo.

En cuanto al combate al narcotráfico, Clinton, una de las principales propulsoras de la Iniciativa Mérida, mantendría un esquema punitivo de las drogas, de combatir el problema con fuerzas armadas.

Los especialistas coinciden que si existe una posibilidad de cambio en esta política, no dependerá del poder ejecutivo, sino de otros cambios en el ambiente político estadounidense, como la legalización del consumo de marihuana en más estados o un mayor control de la venta de armas.

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