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(CNN) – En un mitin en Harrisburg, Pensilvania, para celebrar sus primeros 100 días en el poder, Donald Trump leyó el sábado por la noche la letra de una canción titulada “The Snake” (La serpiente).

Esta es la letra de la canción – de Al Wilson – que leyó Trump (la canción completa está aquí):

En su camino al trabajo una mañana
Por el sendero junto al lago
Una mujer de corazón tierno vio a una pobre serpiente medio congelada
Su linda piel coloreada se había helado con el rocío
“Oh, bueno”, gritó, “Te llevaré y te cuidaré”
La agarró contra su pecho, “Eres tan hermosa”, gritó
“Pero si no te hubiera traído, podrías haber muerto”
Ahora acariciaba su piel bonita y luego la besaba y la abrazaba con fuerza
Pero en lugar de dar las gracias, esa serpiente la mordió despiadadamente

Esta no es la primera vez que Trump lee la letra de “The Snake”. Lo hizo repetidamente durante la campaña en 2016, utilizándola como alegoría poco sutil de la situación en la frontera con México y en referencia a la crisis de los refugiados sirios, para advertir de la posibilidad de que terroristas potenciales ingresen al país.

Como pueden ver, Trump hace explícito el hecho de que la serpiente representa a los trabajadores indocumentados que entran al país, y la mujer es la actual política fronteriza de Estados Unidos. Es una imagen sorprendente: los trabajadores indocumentados pueden parecer débiles y dar lástima pero, al final, te morderán al intentar ayudarlos.

Y, le funcionó a Trump durante la campaña en 2016. Para muchos de sus votantes, “La Serpiente” resumía perfectamente sus puntos de vista sobre los trabajadores indocumentados: Entrar furtivamente a Estados Unidos bajo falsos pretextos y luego volverse contra la gente del país al que habían entrado. Trump alimentó esta idea citando con regularidad crímenes atroces cometidos por inmigrantes que llegaron al país ilegalmente.

(Vale la pena señalar aquí que Trump se equivoca en sus afirmaciones de que los inmigrantes en general, y los inmigrantes indocumentados específicamente, son más propensos a cometer crímenes que el ciudadano estadounidense promedio).

Pero, Trump es ahora el presidente. Y, hasta el sábado por la noche en Harrisburg, no había leído públicamente “La Serpiente”. Eso podría haber llevado a pensar que describir a las personas que intentan entrar a Estados Unidos – legal o ilegalmente – como serpientes que terminan mordiendo la mano que las alimenta no era algo propio de un presidente.

Pero no, no parece que Trump haya llegado a esa conclusión. Y tampoco creo que lo haga en próximos 100 días. O en sus próximos 1.000 días. O nunca.

Con todo lo que se ha hablado de las lecciones que ha aprendido en sus primeros 100 días como presidente, la verdad es que Donald Trump siempre será Donald Trump. No va a cambiar drásticamente.

La razón por la que Trump leía de “The Snake” como candidato es porque le servía para agitar a sus votantes. Por eso la leyó el sábado por la noche. Y por eso seguirá citándola y usando ese tipo de retórica: porque le funciona.

No hay un “nuevo” u “otro” Donald Trump. Lo que vimos en los primeros 100 días es lo que será en sus próximos 1.000 días.

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