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Un fallo de la Fuerza Aérea permitió al agresor de Texas adquirir armas

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Kelley tenía en su historial acusaciones de violencia doméstica

La Fuerza Aérea no envió su historial delictivo al FBI como requieren las normas del Ejército

La masacre parecía derivar de un incidente doméstico y no tuvo motivos religiosos ni raciales

Devin Patrick Kelley, el agresor que mató a 26 personas en una iglesia rural en Texas tenía un historial de violencia doméstica que se remontaba a varios años antes del ataque, y pudo comprar armas porque la Fuerza Aérea no envió su historial delictivo al FBI como requieren las normas del Ejército.

Si los delitos pasados de Kelley, que disparó al menos 450 balas a fieles indefensos el domingo por la mañana, se hubieran reportado adecuadamente, eso le habría impedido comprar un arma, según admitió el lunes la Fuerza Aérea.

Los investigadores también revelaron que el sospechoso había enviado mensajes de texto amenazando a su suegra, miembro de la iglesia bautista, antes del ataque, y que la policía había acudido a su casa en 2014 por un aviso de violencia doméstica relacionado con una mujer con la que salía, y que se convirtió en su segunda esposa.

Más tarde ese año fue expulsado oficialmente de la Fuerza Aérea por una agresión en 2012 contra su exmujer, en la que la agarró por el cuello y golpeó a su hijo tan fuerte que le fracturó el cráneo.

En la pequeña localidad de Sutherland Springs, de 400 habitantes, los vecinos en duelo trataban de asimilar su pérdida. Los muertos tenían de 18 meses a 77 años, y algunas familias perdieron a varios miembros.

“Nuestra iglesia no estaba formada por miembros o parroquianos. Éramos una familia muy unida”, dijo la esposa del pastor, Sherri Pomeroy, que al igual que su esposo estaba fuera de la ciudad cuando ocurrió el ataque. “Ahora la mayor parte de nuestra familia de la iglesia se ha ido”.

La hija de 14 años de la pareja, Annabelle Pomeroy, era una de las víctimas mortales.

La suegra de Kelley asistía en ocasiones a los servicios religioso allí, pero el jefe de policía dijo que ese domingo no estaba en la iglesia.

La masacre parecía derivar de un incidente doméstico y no tuvo motivos religiosos ni raciales, dijo el director de seguridad pública estatal, Freeman Martin. No dio más detalles.

Basándose en pruebas en la escena, los investigadores creen que el agresor chocó su vehículo al verse perseguido por dos civiles, uno de los cuales estaba armado, y se suicidó de un disparo.

El tirador, de 26 años, también usó su teléfono celular para informarle a su padre que estaba herido de un tiro y que no creía que fuera a sobrevivir.

Cuando estuvo en el Ejército, Kelley sirvió en logística en la base aérea de Holloman, en Nuevo México, desde 2010 y hasta ser licenciado en 2014, indicó la portavoz de la Fuerza Aérea Ann Stefanek.

Fue removido por una agresión contra su primera esposa y su hijo cumplió un año de confinamiento tras un juicio militar. Según las normas del Pentágono, la información sobre condenas a personal militar por delitos como agresión deben remitirse a la División de Servicios de Investigación de Justicia Penal del FBI.

El servicio está investigando su gestión del caso y revisando de forma general sus bases de datos para asegurar que otros casos se reportaron adecuadamente, indicó Stefanek.

Una vez comenzó el tiroteo, señaló el jefe del condado de Wilson, Joe D. Tackitt Jr., probablemente “no hubo forma” de que los asistentes escaparan.

Otras 20 personas resultaron heridas en el tiroteo. Diez seguían hospitalizadas el lunes en estado crítico.

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