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Una bonita lección

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La mujer “más fea del mundo” nos enseña una bonita lección

Un día, la hispana de Texas, Lizzie Velásquez, se vio en un video en YouTube. De la noche a la mañana se había vuelto famosa, pero por algo que ninguna jovencita quisiera serlo: por ser “la mujer mas fea del mundo”. El video tenía millones de visitas y una enorme cantidad de comentarios… pero la mayoría horribles e hirientes.

Sin embargo, el dolor de ser la mujer más fea del mundo no fue tan grande por su fealdad (ya estaba acostumbrada, padeció esa condición desde que nació y ya tenía 24 años) sino por la crueldad de la gente, las burlas y la incomprensión hacia su sufrimiento.

Velásquez padece una enfermedad muy rara de la que se conocen solamente dos casos, incluyendo el de ella. Como resultado de este extraño síndrome su nivel de grasa corporal es del 0%, y pesa sólo 61 libras; no es anoréxica pero no puede ganar peso y necesita alimentarse en pequeñas cantidades varias veces al día. Es ciega del ojo derecho y tiene visión limitada en el otro.

A pesar de todo ello, y al verse en el video como la mujer más fea del mundo ¿Qué hizo esta especial muchacha? ¿Se quitó la vida? ¿Se tiró en una cama a deprimirse? ¿Se apartó de la sociedad? ¡No! Se enfrentó a las cámaras sonriendo, viajó, explicó su enfermedad, y se ha convertido en un ejemplo.

Ella no permitió que la maldad del mundo la destruyera. Ahora en sus charlas y conferencias, se ríe, hace reír a la gente y destaca los “beneficios” de su condición.

“Puedo comer todo lo que quiera –dice riendo—sin engordar, y eso suena como lo mejor del mundo.”

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