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El acontecimiento promete convertirse en el descubrimiento planetario más importante en los últimos 25 años. El telón no se había levantado tanto desde las observaciones de Neptuno que hizo la sonda Voyager 2 de la NASA, en 1989. Ahora es el turno del pequeño Plutón, para que brille en la periferia helada del sistema solar.

Desde la noche del lunes y durante 22 horas, New Horizons no se comunicará con el centro de control de la misión en la Tierra para recabar la máxima información posible sobre Plutón y sus lunas.

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De este modo, hasta las 20:53 de este martes hora del este de EEUU (las 00:53 del miércoles horario GMT) no se sabrá si la nave espacial ha sobrevivido a la aproximación en buen estado.

Sin embargo, esta histórica hazaña espacial no está exenta de riesgos: la nave, que se desplaza a 49.889 kilómetros por hora (31.000 millas) y pesa 480 kilos, podría quedar inservible si choca contra una simple roca imprevista del sistema de Plutón.

La NASA estima que el riesgo de colisión es de 1 sobre 10.000, pero recuerda que, al fin y al cabo, esta misión se dirige “a lo desconocido”, por lo que no puede descartarse ningún escenario.

La sonda llamada New Horizons ha viajado un total de 4.828 millones de kilómetros (3.000 millones de millas) en nueve años y medio para alcanzar este punto histórico.

La nave es la más veloz lanzada al cosmos hasta la fecha, y está provista de un conjunto de instrumentos científicos que son los más poderosos que se hayan enviado en una misión para la exploración y reconocimiento de un mundo nuevo y desconocido. “Vamos a dejar boquiabierta a la gente”, aseguró el director científico Alan Stern.

La sonda, que tiene el tamaño de un piano de cola pequeño, pasará a la menor distancia de Plutón el martes en la mañana, a las 7:49 hora del este de los Estados Unidos (las 11:49 horario GMT).

De acuerdo con los pronósticos, New Horizons transitará a menos de 12.499 kilómetros (7.767 millas) del planeta. Y 14 minutos después, pasará a menos de 28.885 kilómetros (17.931 millas) de Charon, la luna más grande de Plutón.

Para los plutófilos, la llegada de la sonda a su destino será motivo de celebración, en especial para el equipo reunido en el centro de operaciones del Laboratorio de Física Aplicada en la Universidad John Hopkins en la ciudad de Laurel, estado de Maryland.

El laboratorio diseñó y construyó New Horizons para la NASA, y ha dirigido la travesía de la sonda, que no es en línea recta, por el sistema solar.

“Lo hecho por la NASA con New Horizons no tiene precedentes en nuestro tiempo y quizás sea algo como el último tren a Clarksville (una despedida), la última muestra fotográfica, por un período larguísimo”, afirmó Stern, científico planetario del Instituto de Investigación del Sudoeste en Boulder, Colorado.

Una nave llega a Plutón tras nueve años de viaje