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La hormona del crecimiento no sólo es útil para alcanzar la talla adecuada, también sirve para dar tono y masa muscular e incluso para el tratamiento de enfermedades como insuficiencia renal pediátrica y síndrome de Turner.

En las últimas décadas, su uso tuvo un giro y se popularizó en gimnasios y clínicas de belleza como la “hormona de la eterna juventud” para ganar tono y masa muscular, así como para retrasar el envejecimiento, lo que puede poner en riesgo la salud de quienes la reciben sin control médico.

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Los menores que tienen deficiencia de esta hormona, deben recibirla en los primeros años de vida para ganar estatura, porque una vez llegada la pubertad no se logran los beneficios esperados.

En entrevista con Notimex, el endocrinólogo pediatra del Hospital Español, Carlos Antillón Ferreira, dijo que son tratamientos largos y en ocasiones tediosos, porque el paciente debe inyectársela todos los días.

Detalló que a las niñas con síndrome de Turner les ayuda a mejorar su apariencia y superar el crecimiento lento que se origina por la falta o deficiencia de un cromosoma X.

Para los niños que nacen con una deficiencia de la hormona de crecimiento, la aplicación de ella les ayuda a lograr la talla adecuada y a tener masa muscular, pues por lo regular estos pequeños son de complexión delgada.

A los menores de edad con insuficiencia renal crónica también les es útil para alcanzar una estatura parecida a los del mismo grupo de edad en que se encuentran.

“Lo ideal es que el tratamiento inicie en los primeros tres o cuatro años de vida del paciente, o en caso extremo, en los primeros indicios de pubertad, porque una vez que una mujer ha tenido su primer ciclo menstrual o un varón que ya entró de lleno a la pubertad, realmente ya no sirve de nada la administración de esta hormona”, detalló.

Agregó que en otros casos, adultos la usan como la “hormona de la eterna juventud” para retrasar el envejecimiento o por moda en los gimnasios se inyectan la hormona para desarrollar masa muscular y, aunque este medicamento no causa cáncer, si puede desencadenarlo en personas con propensión a esta enfermedad.

“La hormona del crecimiento no causa cáncer, pero si un adulto con antecedentes familiares de cáncer la usa sólo para desarrollar masa y tono muscular porque le dijeron en el gimnasio y no consulta a un médico, puede detonar la enfermedad y por eso hay que tener cuidado”, advirtió.

Algunos estudios sugieren que puede crear resistencia a la insulina y combinado con otras sustancias puede elevar el riesgo cardiovascular, por lo que debe ser prescrita por un médico.