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La alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms, firmó una orden ejecutiva que pide que todos los detenidos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) sean transferidos de la cárcel de la ciudad tan pronto como sea posible, al tiempo que declaró que Atlanta ya no retendrá a nadie para la agencia federal.

Su medida sigue a una orden ejecutiva separada de junio que impidió que la cárcel admitiera a nuevos detenidos de ICE en medio de la aplicación de la política de “tolerancia cero” de la administración de Trump, que separó a muchas familias inmigrantes en la frontera sudoeste. Bottoms se ha opuesto enérgicamente a esa política federal al decir: “Como país, somos mejores que esto”.

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Hasta el miércoles, solo había cinco detenidos de ICE en el centro de detención de Atlanta, en comparación con los 205 que había en junio. El número ha disminuido debido a que ICE ha liberado algunos, deportado a otros y transportado al resto a otros centros de detención en todo el estado.

“Atlanta ya no será cómplice de una política que inflija intencionalmente miseria a una población vulnerable”, dijo Bottoms en una conferencia de prensa en el Ayuntamiento momentos antes de firmar su orden ejecutiva. “Como el lugar de nacimiento del movimiento por los derechos civiles, estamos llamados a ser mejores que esto”.