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(AP) — Al principio, Amy McInerney pensó que Joe Biden era la mejor esperanza de los demócratas para derrotar a Donald Trump: Un político con experiencia, capaz de arrebatar al presidente a algunos de sus votantes de la clase obrera. Hasta que escuchó hablar a Pete Buttigieg.

“Sentí que Pete representaba mejor a mi generación”, dijo McInerney, de 33 años, mientras sostenía a su hija de seis meses. “Tiene que haber gente que represente a los más jóvenes”.

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Separados por 40 años, Biden y Buttigieg representan los dos polos generacionales del nutrido contingente de aspirantes demócratas a la nominación presidencial. Biden, de 76 años, sería el político de mayor edad que llega a la Casa Blanca. Buttigieg, de 37 años y alcalde de South Bend, Indiana, es el más joven. Biden afirma que sus décadas de experiencia en Washington son un remedio que puede hacer olvidar los años turbulentos de la presidencia de Trump, mientras que Buttigieg sostiene que lo que hace falta en estos momentos es la energía de una nueva generación.

“Parte de esto es la sencilla idea de que necesitamos un cambio generacional, escuchar más voces de una generación que tiene tanto en juego en las decisiones que se están tomando en estos momentos”, dijo Buttigieg poco después de anunciar su candidatura.

En momentos en que los aspirantes demócratas debaten sus diferencias en torno a temas que van desde los planes de salud a la inmigración, el asunto del cambio generacional podría resultar clave. Es una batalla que decidirá no solo quien enfrenta a Trump en las elecciones del año que viene sino también la dirección del partido Demócrata en los próximos años.

Las estrategias de Biden y Buttigieg son bastante exitosas por ahora. Biden encabeza las encuestas de las primarias, mientras que Buttigieg es quién más dinero está recaudando últimamente. En el segundo trimestre sumó 24,8 millones de dólares.

“El beneficio de algunos de los candidatos de mayor edad es que pueden decir que tienen experiencia”, dijo Tom Perriello, ex representante demócrata, quien fue elegido a los 33 años. “Pero los candidatos más nuevos a veces pueden explotar la sensación de que están más comprometidos con el cambio al no haber sido parte del sistema, que la gente piensa no ha funcionado”.

Los votantes demócratas son receptivos a los pedidos de cambio generacional. En su discurso inaugural de 1961 John F. Kennedy dio que “la antorcha pasó a una nueva generación de estadounidenses”. Los dos últimos demócratas que llegaron a la Casa Blanca lo hicieron en parte por la promesa de un nuevo amanecer: Bill Clinton y Barack Obama, quien alcanzó la presidencia a los 47 años tras derrotar a John McCain, de 72.

En las elecciones de mitad de término del 2018 surgió una nueva camada de legisladores jóvenes, incluidos muchas mujeres y representantes de minorías que se postulaban por primera vez.

Entre los demócratas, no obstante, muchos se preguntan si un candidato joven, sin experiencia, no correrá más peligro ante Trump, a quien ven como una amenaza existencial de la democracia.

“No creo que el alcalde de South Bend deba postularse a la presidencia en el 2020 cuando hay tanto en juego con Trump”, expresó Kate Bailey, de 30 años, que trabaja en el campo de la salud en Hooksett, New Hampshire. “Me encantaría que haya un cambio generacional, pero honestamente no creo que este sea el mejor momento para que alguien de 37 años sea el candidato a la presidencia”.

Biden trata de propagar ese mensaje.

“Cree que los desafíos que enfrenta el país no son generacionales, son existenciales”, dijo Kate Bedingfield, subdirectora de la campaña de Biden.

Parte del atractivo de los candidatos jóvenes es que pueden movilizar a votantes jóvenes.

La gente de Biden, por otro lado, cree que puede incentivar el voto de la gente de edad, que acude a las urnas en mayor porcentaje. Según la Oficina del Censo, en el 2016 votaron el 71% de las personas de 65 años o más, comparado con solo el 46% de los de menos de 30 años y el 57% de entre 45 y 65.

“Lo que cuenta no es la edad del mensajero, sino la frescura de sus ideas”, dijo el asesor de Bernie Sanders Jeff Weaver. Sanders, de 77 años, y Elizabeth Warren, de 70, son dos de los candidatos más liberales. Biden, en cambio, es más moderado.

Buttigieg comparte algunas posturas moderadas de Biden.

El alcalde de South Bend podría estar arrastrando algunos sectores que parecían llamados a apoyar a otro candidato joven, Beto O’Rourke, de 46 años, que plantea la necesidad de un cambio generacional.

El mensaje de Buttigieg entusiasma incluso a personas mayores como Rhu McBee, de 68 años, de Tilton, New Hampshire, quien lucía una camiseta de la campaña de O’Rourke cuando casi arrebata su banca en el Senado a Tom Cruz en Texas. Pero la palabra “Beto” había sido reemplazada por “Pete”.

“Trabajo por el cambio desde fines de los años 60. Es hora de pasarle la antorcha a alguien que puede levantarse de la cama en la mañana”, dijo McBee. “Bien por la gente de mi edad o mayor que se postula, pero no puedo imaginarme haciendo eso. Todos los días siento en mis huesos lo que es tener 68 años. No es lo mismo que cuando tienes 37”.

La brecha generacional entre Biden y Buttigeg es asombrosa. Biden nació en plena Segunda Guerra Mundial y es demasiado viejo como para formar parte de los “baby boomers”, como se denomina a la generación de posguerra. Buttigieg sirvió en Afganistán tras los ataques del 11 de septiembre y con frecuencia les recuerda a los votantes que es un millennial. Biden fue elegido al Senado una década antes de que naciese Buttigieg.

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En este despacho colaboraron la reportera de la Associated Press Juana Summers, la jefa de encuestas Emily Swanson y la reportera especializada en encuestas Hannah Fingerhut.

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