Brasileños buscan frenar a Bolsonaro antes de elecciones

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Un hombre sostiene un cartel que dice en portugués "Fuera Bolsonaro. Otro Brasil es posible" antes de la lectura de dos manifiestos que defienden las instituciones democráticas de la nación, en la Universidad de Sao Paulo, el jueves 11 de agosto de 2022. (Foto AP/André Penner)

(AP) — Miles de brasileños acudieron el jueves a una facultad de derecho en defensa de las instituciones democráticas del país, un evento similar a las protestas de hace casi 45 años, cuando los ciudadanos se reunieron en el mismo lugar para condenar la brutal dictadura militar.

En 1977, las multitudes llegaron a la Facultad de Derecho de la Universidad de Sao Paulo para escuchar una lectura de “Una Carta a los Brasileños”, un manifiesto que exigía el regreso al estado de derecho. El jueves, escucharon declaraciones en defensa de la democracia y los sistemas electorales del país, a los que el presidente Jair Bolsonaro ha atacado repetidamente mientras busca ser reelegido.

Aunque los manifiestos actuales no nombran en específico al mandatario, dejan al descubierto la generalizada preocupación del país de que el gobernante derechista pueda seguir los pasos del expresidente estadounidense Donald Trump y rechazar los resultados electorales que le sean desfavorables en un intento de aferrarse al poder.

“Estamos en peligro de un golpe de Estado, por lo que la sociedad civil debe levantarse y luchar contra eso para garantizar la democracia”, dijo a The Associated Press José Carlos Dias, un exministro de Justicia que ayudó a redactar la carta de 1977 y los dos documentos que se leyeron el jueves.

En Sao Paulo, los conductores atrapados en el tráfico en una de las principales vías de acceso a la facultad de derecho aplaudieron y tocaron la bocina mientras los estudiantes marchaban y coreaban consignas a favor de la democracia. Una enorme máquina de votación electrónica inflable junto a la entrada principal del edificio decía con mayúsculas “Respete el voto”.

En el interior, cientos de invitados se reunieron en el foro central de la universidad para escuchar discursos, mientras que otros se quedaron afuera mirando en grandes pantallas planas.

El primero de los nuevos textos, elaborado por los alumnos de la Facultad de Derecho, ha recabado casi un millón de firmas desde su presentación online el 26 de julio. Entre los firmantes hay músicos como Caetano Veloso y Anitta, y banqueros, ejecutivos y candidatos presidenciales. El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que lidera las encuestas para las elecciones de octubre, es uno de ellos.

La segunda misiva, publicada en periódicos el viernes pasado, cuenta con el apoyo de cientos de compañías bancarias, petroleras, constructoras y de transporte, sectores que por lo general se han abstenido de presentar posturas públicas, dijo Carlos Melo, profesor de ciencias políticas en la Universidad Insper de Sao Paulo. Parece que hicieron una excepción en esta ocasión, considerando el miedo de que cualquier trastorno a la democracia pueda perjudicar sus negocios, añadió.

“La democracia es importante para la economía”, declaró.

El compromiso de Bolsonaro con la democracia ha estado bajo escrutinio desde su llegada a la presidencia, en gran medida porque el excapitán del ejército ha glorificado de forma insistente las dos décadas de la dictadura que terminó en 1985. A principios de año, se reunió con el líder autocrático de Hungría, Viktor Orban, y con el ruso Vladimir Putin.

El presidente únicamente habló del evento la noche del jueves, señalando que se organizó para apoyar a la campaña de Lula. También criticó al Partido de los Trabajadores por respaldar a regímenes autoritarios de izquierda en Cuba y Venezuela.

Desde hace más de un año, en acciones muy similares a las de Trump, Bolsonaro ha afirmado que las máquinas de votación electrónica son propensas al fraude, aunque — al igual que Trump — nunca ha presentado evidencia alguna. En un momento dado, amenazó con suspender los comicios si el Congreso no aprobaba una norma para introducir recibos impresos de los votos. El proyecto de ley no salió adelante.

Bolsonaro también comenzó a expresar su deseo de que las fuerzas armadas tuvieran una mayor participación en la supervisión de las elecciones. La semana pasada, oficiales del ejército visitaron la sede de la autoridad electoral para inspeccionar el código fuente de las máquinas. Bolsonaro ha denunciado que algunos de los altos cargos de la institución trabajan en su contra.

En la facultad de leyes, Carlos Silveira llevaba una pancarta con la leyenda: “El ejército no cuenta los votos”.

“Estamos aquí porque es más riesgoso no hacer nada”, dijo Silveira, de 43 años. “Bolsonaro ha insinuado un gran acto antidemocrático antes de las elecciones, y el ejército ha permanecido a su lado, aparentemente. Queremos enseñarle que somos la mayoría y que nuestra lucha por la democracia saldrá victoriosa”.

Cuando presentó su campaña, Bolsonaro pidió a sus seguidores que inundaran las calles para celebrar el Día de la Independencia, el 7 de septiembre. El año pasado, en esa fecha, decenas de miles de personas acudieron a su llamado de que sólo Dios puede apartarlo del poder. Ese mismo día declaró que ya no cumpliría con los dictámenes de un juez del Supremo Tribunal Federal, amenazando con sumir a la nación en una crisis institucional. Más tarde se retractó, alegando que sus declaraciones fueron al calor del momento.

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