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El cáncer de pulmón es una de las enfermedades más mortales en América latina. Se calcula que mueren 60.000 personas por esta causa, lo que corresponde al 12 por ciento de todas las neoplasias y se estima que el costo de la enfermedad asciende a 1.350 millones de dólares desde el diagnóstico hasta los cuidados paliativos. A pesar de esa realidad, este tipo de tumor recibe menos atención que otras patologías de este tipo como el cáncer de seno o de próstata. Esa es una de las principales conclusiones de un informe hecho por la Unidad de Inteligencia de The Economist, (EIU) al estudiar esta patología en el contexto de América latina. Según uno de los investigadores, que estuvo en Colombia para dar a conocer el reporte, “el costo en la región es muy alto en los doce países estudiados. A esto se suman los costos indirectos que son de alrededor de 286 millones”, dice Martín Koehring, gerente editorial y líder editorial global de Salud en la EIU. El problema es que la respuesta de la sociedad para controlar esta situación no es suficiente.

Entre las razones por las cuales los gobiernos no invierten en esta enfermedad está el hecho de que casi siempre se detecta en estadios avanzados, cuando es más difícil de controlar. El cáncer de pulmón son varias enfermedades al tiempo y aunque puede ser agresiva incluso cuando se detecta a tiempo, en las últimos años ha habido avances importantes en el tratamiento que aseguran un mayor pronóstico de vida, en algunos de los casos. Pero si no existe acceso, como resultó ser la realidad en este informe, será más difícil que estas personas reciban las innovaciones. “Podemos tener nuevas medicinas y aparatos de diagnósticos, pero si no tenemos acceso es irrelevante que existan”, dice Koehring. En Colombia la brecha entre el diagnóstico y el inicio del tratamiento es de 48 días, mientras que en Estados Unidos es de apenas 16 días.

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Además de esto, la región tiene un estigma generado por el mito de que todos los casos de cáncer de pulmón, en cierta forma, son responsabilidad del paciente. “En Colombia 70 por ciento de la población culpa a la gente con cáncer de pulmón de su enfermedad. Es un hallazgo muy interesante en toda la región: la población tienen la percepción de que ellos se lo merecen”. Lo cierto es que 64 por ciento de los tumores en el pulmón son culpa del tabaco pero este tipo de cáncer puede aparecer no solo por exposición al cigarrillo sino por otras sustancias como el gas radón residencial y el arsénico en el agua potable e incluso el azar.

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El reporte de The Economist Intelligence Unit, patrocinado por Roche, también detectó cuáles eran las áreas prioritarias en el manejo de esta enfermedad y diseñó un sistema de semáforos para conocer en cuál de ellas ha habido avances (verde) y cuáles están estancadas (rojo). Colombia resultó tener semáforo verde en temas como el control del tabaco pues es uno de los países de la región que cuenta con mejor política antitabaco que se traduce en una tasa menor de fumadores en ambos sexos, y en la calidad de los datos gracias al avance de hacia un registro nacional que adelanta la cuenta de alto costo del Ministerio de salud.

En semáforo en rojo salió en el tema de la prevención que no está relacionada a fumar y que causa dos tercios de los cánceres de pulmón. Esto implica proveer a la gente de más aire puro y agua potable. Otro problema es la falta de acceso mencionada anteriormente, que lleva a que muchos de estos pacientes tengan que recurrir a vías judicial para cubrir su tratamiento. En este punto también se ve una brecha entre los sistemas de salud privado y público, que no debería existir. También está en este grupo la dificultad para hacer diagnóstico precoz dado que lo síntomas de esta enfermedad se confunden con los de otras. El informe recomienda por lo tanto hacer tamizajes en población en riesgo y propone mejorar el conocimiento de la enfermedad entre los médicos.

“El sistema semaforizado es interesante”, dice Ricardo Pérez Cuevas, director ejecutivo del Centro de Investigación en Sistemas de Salud del Instituto Nacional de Salud Pública de México. La razón es que así es mucho más fácil “identificar las debilidades de los países en cada una de estas prioridades y así guiar las políticas de los países para que vayan pasando del rojo a l verde”, añade.

Es cierto que mucho de este panorama aplica a otros tipos de cáncer pero, según Koehring el cáncer de pulmón tiene particularidades que los otros no. En el informe que la EIU hizo el año pasado sobre cáncer en la región, los investigadores encontraron que había dificultad en el acceso a tratamiento y que el control del cáncer en el área rural y las ciudades era diferente. “Eso aplica a todos”, dice. “Pero el estigma es solo en este tipo de cáncer y tuvimos dificultad para encontrar grupos de apoyo para estos pacientes porque la gente no quiere estar asociada con este cáncer”.