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Aunque la cifra fue menor que la esperada por todas las autoridades en Colombia, el reporte de Estados Unidos sobre las hectáreas de coca y el potencial de producción de cocaína en el país señala que estos son los más altos en casi 30 años, desde cuando se empezaron a llevar las cuentas.

Este lunes, en Washington, la Oficina para Política Antidrogas de la Casa Blanca informó que durante el 2017, los narcocultivos llegaron a las 209.000 hectáreas: un 11 por ciento más que en el 2016, cuando el reporte fue de 188.000.

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Colombia utiliza las mediciones satelitales realizadas por el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (Simci), manejado por Naciones Unidas. Aunque el reporte oficial no se conoce, el mismo Gobierno reconoció hace dos semanas que habría al menos 180 mil hectáreas de coca, un 26 por ciento más que en el 2016 (149 mil).

Si bien entre las dos mediciones hay coincidencia en la tendencia al alza, como ha sucedido históricamente, las cuentas de la coca que hace Washington están por encima de las que oficialmente acepta Bogotá.

El director de esa agencia federal, Jim Carrol, calificó este lunes esos resultados como “inaceptables” y pidió al Gobierno colombiano redoblar esfuerzos. Washington ha sido crítico de la decisión de la administración Santos de frenar la fumigación de narcocultivos, pero hace dos meses firmó con el saliente gobierno un entendimiento para mantener la colaboración antinarcóticos bajo el supuesto de reducir a la mitad el área actual de coca antes del 2023.
Ese acuerdo diplomático es posterior a los informes internos que revelaban la cifra de las 209.000 hectáreas de coca, lo que hace difícil pensar en una eventual sanción del gobierno de Donald Trump en contra del país, que de lejos es el de mejores resultados en todo el mundo en materia de lucha contra el narcotráfico, especialmente en incautación de cocaína pura.

Según Carrol, “el mensaje del presidente Trump a Colombia es claro: este crecimiento récord tiene que dar reversa”. Estados Unidos insiste en el regreso de la fumigación, y varias fuentes dan por descontado que esa posición será uno de los primeros mensajes al nuevo presidente, Iván Duque, una vez este asuma el poder el próximo 7 de agosto.

El gobierno federal asegura que entre el 2013 y el 2016, años de crecimiento acelerado de los cultivos en Colombia y, por ende, de la producción de cocaína, aumentó en un 81 por ciento el consumo entre nuevos usuarios de la droga. En el mismo lapso, las muertes por sobredosis crecieron un 110 por ciento.

El reporte de Washington dice que el año pasado, en las cocinas del narcotráfico se habrían producido 921 toneladas de alcaloide. Son 149 toneladas más que la producción estimada del 2016 (772 toneladas). Paradójicamente, la producción que calcula oficialmente Colombia es mayor: 866 toneladas en 2016, casi 100 más que las cuentas de Washington.

El informe de Estados Unidos, cotejado con las cifras históricas de incautación de las autoridades colombianas –435 toneladas–, arroja que los narcos lograron poner en el mercado casi 500 toneladas de cocaína pura. Aunque cada vez es mayor el porcentaje de la droga que se está quedando en el país para alimentar el creciente consumo interno, la mayoría de la producción termina en las calles de EE. UU. y Europa, previa intermediación de los poderosos carteles mexicanos.