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Cuatro sobrevivientes del choque de un helicóptero en el Gran Cañón recibían atención médica en un hospital de Nevada el domingo mientras los rescatistas intentaban recuperar los cuerpos de otras tres personas.

Seis turistas británicos y un piloto iban a bordo de uno de los helicópteros de la empresa Papillon Grand Canyon cuando se estrelló en circunstancias desconocidas el sábado por la noche en territorio de la Nación Hualapai, cerca del Cañón Quartermaster, en la margen oeste del Gran Cañón. Un testigo dijo que vio llamas y humo negro que salían del sitio del choque, escuchó explosiones y vio a víctimas que sangraban y tenían quemaduras graves.

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“Es simplemente horripilante”, dijo el testigo Teddy Fujimoto. “Y esas víctimas… ella estaba tan quemada. El dolor es inimaginable”.

Las condiciones ventosas, la oscuridad y el terreno irregular les dificultaban a los equipos llegar hasta los restos del helicóptero, indicó Francis Bradley, jefe de la policía de la Nación Hualapai. Los rescatistas tuvieron que volar hacia ahí, caminar al sitio del choque y utilizar gafas de visión nocturna, explicó Bradley.

Los sobrevivientes fueron trasladados por aire a un hospital de Las Vegas aproximadamente a las 2 de la madrugada, informó el jefe de la policía.

Los seis pasajeros eran de Gran Bretaña, confirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad de Naciones.

Las autoridades no dieron a conocer de inmediato los nombres ni las edades de las víctimas.