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Tras la selección del jurado, integrado por siete mujeres y cinco hombres, comienza este martes en Nueva York la segunda etapa del juicio a Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, quien se ha declarado inocente, acusado por el Gobierno de EE.UU. de narcotráfico y de mantener una empresa criminal durante dos décadas como jefe del cartel de Sinaloa, un proceso que cuenta con fuertes medidas de seguridad. Guzmán ha llegado a la corte poco antes de las 4:45 a.m. hora local.

En los próximos tres o hasta cuatro meses los fiscales que representan al gobierno buscarán establecer la culpa de Guzmán al mando de un imperio de la droga que movió toneladas de estupefacientes, ordenó asesinatos, lavó dinero y originó ganancias de hasta 14.000 millones de dólares. El cúmulo de documentos, testigos y pruebas que presenten tanto los fiscales como los abogados de la defensa revelarán con inusitado detalle la vida del infame capo mexicano.

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Joaquín nació en abril de 1957 en lo profundo de la sierra de Badiraguato en Durango (México), una región pobre y de difícil acceso donde los cárteles siempre han tenido una presencia por los plantíos de amapola, precursor del opio. Joaquín pasó de sembrar frijol y maíz cuando tenía apenas cinco años, a trabajar en los campos de amapola, razón por la cual no regresó a sus estudios el último año de primaria.

En la década de los ochenta, El Chapo trabajó para la organización criminal de Miguel Ángel Félix Gallardo. Luego, cuando arrestaron a su mentor por el asesinato del agente estadounidense Enrique Camarena, Guzmán pasó a formar su propia organización, el Cártel de Sinaloa.

Los sangrientos enfrentamientos con los hermanos Arellano Félix, quienes dirigían la empresa criminal de mayor importancia en México, desembocaron en la matanza en una discoteca de Puerto Vallarta y el asesinato del cardenal Jesús Posadas. En 1993, después de que las autoridades lo relacionaran con el asesinato del cardenal, Guzmán huyó del país. Sin embargo, ese mismo año fue capturado en Guatemala y extraditado a México.

Siete años después de su primera captura, El Chapo se fugó del penal, según algunas versiones, escondido dentro de un carro de lavandería. La mítica fuga contribuyó a fijar en la imaginación popular la figura del infame capo como una celebridad del crimen.

Sus subsiguientes recapturas y fugas sólo contribuyeron a cimentar su fama a nivel internacional. Ahora, las probabilidades de fuga son prácticamente nulas, al menos eso aseguran los abogados que lo representan en la corte de Brooklyn.

El jurado que declarará si El Chapo es culpable de los 11 delitos que se le imputan estará conformado por siete mujeres y cinco hombres de nacionalidades tan diversas como Polonia y Etiopía.

Entre grandes medidas de seguridad dentro y fuera de la corte, este 12 de noviembre iniciará un capítulo más en la historia de Joaquín Guzmán y en la lucha contra el narcotráfico.

Cada vez que El Chapo debe ser trasladado de la prisión de máxima seguridad en Manhattan a la corte en Brooklyn, el tránsito sobre el puente que cruza el río Hudson es detenido por completo. Dentro de la corte, perros policías recorren los pasillos en busca de bombas y más de un equipo policiaco fuertemente armado custodia el recinto.

El proceso en su contra en la Ciudad de Nueva York, presentado en 2009, se remonta a una serie de asesinatos cometidos en esa ciudad en la década de los años noventa, según recuenta el periódico New York Times. Otros procesos en su contra también fueron abiertos en San Diego, Miami, Chicago y El Paso.

Los cárteles mexicanos alcanzaron la cima del poder a medida que los colombianos se fueron desgastando tras décadas de guerra contra los gobiernos de Colombia y Estados Unidos, a donde muchos fueron extraditados.

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Probablemente algunos de los testigos que presente la fiscalía podrían ser miembros de los cárteles colombianos, con los cuales Guzmán habría trabajado en la década de los noventa.

Aunque la identidad de muchos testigos permanece secreta por motivos de seguridad, según documentos públicos consultados por el New York Times, algunas de las personas que podrían presentarse son:

Ramírez Abadía, capo colombiano; Vicente Zambada Niebla, hijo de un capo mexicano y antiguo colaborador y los hermanos Pedro y Margarito Flores, oriundos de Chicago que lo ayudaron a traficar en Estados Unidos.

Los abogados de Guzmán, Eduardo Balarezo y Jeffrey Lichtman, se han quejado de no haber tenido tiempo suficiente para estudiar las miles de páginas que los fiscales han presentado contra su cliente. En más de una ocasión han solicitado al juez, Brian Cogan, que aplace el juicio. En dos ocasiones el aplazamiento fue concedido, pero se negó en la tercera.

Recientemente, Cogan también rechazó una solicitud de los abogados de Guzmán para abrazar a su esposa antes del inicio del juicio este martes, tras consultarlo con los policías responsables de la seguridad.

Guzmán se enfrenta a 11 cargos en su contra, varios de los cuales ameritan cadena perpetua. Si los fiscales logran convencer al jurado mediante las pruebas que presenten que el acusado era el líder del Cártel de Sinaloa, éste pasará el resto de sus días en una prisión.