¿Cómo ayudan los ejercicios físicos a ganar concentración?

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Gracias a la atención que se pone en la realización de las rutinas de ejercicios físicos, prácticas deportivas, como básquet, fútbol, voleibol, tenis, ciclismo, entre otros se gana en concentración.

Así mismo, promueven la concentración y las prácticas de otras actividades físicas tales como yoga, pilates, las artes marciales, el baile, los juegos de mesa, etc.

Sin embargo, el punto está en considerarlas entre las prioridades fundamentales por salud, de tal modo que se establezca como rutina diaria y a su vez se frene la avalancha constante de información sin importancia, actividades ociosas y notificaciones innecesarias.

Todos sucumbimos ante la falta de tiempo; en cambio, las distracciones, ya sean externas o internas es el gran reto para superar y mantenerse productivos sin comprometer el equilibrio entre las actividades fundamentales bien sea el trabajo o el estudio o simplemente las tareas cotidianas de la vida, y la distracción considerándola debidamente y en su momento oportuno.

El entorno incorrecto consecuente por ejemplo de la desmedida atención a la multimedia crea dificultades para adaptarse a la vida por daños a la moral, y al cumplimiento de los compromisos.

El hipocampo es una estructura que regula la memoria, el aprendizaje, el comportamiento, pero también controla el miedo y la ansiedad.

Es posible que parte del interés por hacer ejercicios sea por seguir una tendencia, pero su verdadera esencia está en reconocer la importancia del impacto que tiene en la vida diaria, en la capacidad de concentración y en la calidad del desempeño de las tareas.

Cualquier ejercicio practicado de forma habitual potencia y mejora la concentración.

Se trata de abstraer la mente de las actividades de rutina y enfocar en una actividad física que requiera atención.

Al concluir la actividad deportiva, el cerebro tendrá mejor disposición para la atención.

Algunos deportes como carrera, natación, ciclismo o senderismo ayudan a liberar el estrés y por lo tanto a mejorar la concentración, pero, no se debe exagerar con ejercicios de alta intensidad que provoquen estrés por sobrecarga física.

Trabajar con prácticas deportivas y rutinas de ejercicios físicos adecuadas a las verdaderas necesidades serán sesiones mucho más relajadas y por lo tanto ayudarán aún más con mejorar la concentración, como el taichí, el yoga, pilates, bodybalance, qigong o chi kung, stretching, etc.

En otras palabras, siempre y cuando no se entrene para una competencia de envergadura, el ejercicio ayudará a concentrarte, especialmente si se practica con una intensidad media de esfuerzos que exijan en correspondencia a la condición física de cada persona.

Entonces, los ejercicios físicos además de mantenerse bien físicamente, servirán para mejorar la concentración y tener respuestas más acertadas en el quehacer diario.

Los expertos aún están estudiando el motivo exacto por el que mover los músculos ayuda a mejorar el estado de ánimo.

Una explicación posible podría ser que el ejercicio físico y fundamentalmente los aeróbicos producen endorfinas, y otras sustancias químicas que ayudan a sentirse bien.

También aumenta la frecuencia cardíaca, lo que produce noradrenalina, una sustancia química que ayuda al cerebro a afrontar el estrés de manera más efectiva.

Además, la actividad física ayuda a aumentar el flujo sanguíneo al cerebro y, esto, a su vez, afecta todas las funciones celulares, desde mejorar la concentración y regular el sueño hasta finalmente estimular el estado de ánimo.

Los hábitos diarios también podrían desempeñar una función importante, dice el Dr. Alan Schneider, psiquiatra avalado por la junta y director médicos de Salud del Comportamiento de Aetna.

“Las personas que hacen actividad física de forma regular tienen estilos de vida más estructurados”, explica. “Suelen ser más conscientes de cómo comen, duermen, se ejercitan y se mantienen, por lo que su estado mental suele ser mejor”.

Es un hecho que el ejercicio te ayudará a concentrarte, pero también se puede ejercitar la concentración.

Se trata de estar consciente de las actividades que se hagan y evaluar los efectos que producen en la mente, especialmente en la memoria.

Si ejercitas la concentración se recordará mejor y sin muchas dificultades aquellos hechos, conceptos, lecturas, etc., donde realmente se haya enfocado atención, solo se debe meditar y, concluir los tipos de rutinas de ejercicios físicos o deportivas que se realiza habitualmente, a posteriori producen cambios notables en disponer mejor disposición mental para asumir actividades que requieren concentración.

Con la mente sana mejor concentración, crece el intelecto y la decisión de afrontar enérgicamente los problemas y dificultades cotidianas por lo que debemos hacer ejercicios físicos poniendo en máxima capacidad el cerebro.

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