Corea de luto

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Una semana después del naufragio, el número de muertes confirmadas alcanza los 150, mientras que 152 personas permanecen aún desaparecidas y sólo 174 pudieron ser rescatadas con vida, todas ellas en los instantes posteriores a que el buque surcoreano Sewol se hundiera en las aguas.

La desolación se hizo más intensa en la localidad de Jindo, al suroeste del país, donde se concentran los familiares de los desaparecidos, quienes poco a poco toman conciencia de que ya no verán nunca más a sus seres queridos. Muchos familiares estallaban en lágrimas al leer en las listas descripciones que correspondían con las de sus hijos, hermanos, sobrinos o nietos.

De las 476 personas que iban en el ferri, 325 eran estudiantes de 16 y 17 años de un instituto de Ansan, en la periferia de Seúl, y la inmensa mayoría de ellos figura en las listas de muertos y desaparecidos.

“Mi niña, ¿dónde vas? Tu abuela está aquí”, gritaba hoy entre sollozos en Ansan una anciana que se agarraba desesperada a uno de los numerosos coches fúnebres que hoy transitaban por esta ciudad en la que se multiplican los velorios, relató la agencia local Yonhap.

El fuerte oleaje, las intensas corrientes y la escasa visibilidad que marcaron los días posteriores al naufragio impidieron a los buzos penetrar en el buque y consumieron las escasas posibilidades de hallar supervivientes en bolsas de aire. La mejora de estas condiciones climatológicas al inicio de esta semana ha permitido recuperar decenas de nuevos cadáveres del interior del ferri, especialmente en los pisos tercero y cuarto, pero ningún nuevo sobreviviente.

Los buzos, escoltados por 212 barcos y 34 aeronaves, lograron finalmente penetrar en el comedor, al creer que allí se hallaban la mayoría de los estudiantes en el momento del naufragio a la hora del desayuno, pero no han extraído más cuerpos de ese cuarto.

La sociedad surcoreana ha vivido en un estado de conmoción la primera semana desde la tragedia del Sewol, en la que se han cancelado todo tipo de celebraciones y eventos en un ambiente de pesimismo generalizado en el país.

La ira de los ciudadanos se han dirigido principalmente al capitán, que demoró la evacuación y fue arrestado por presuntamente abandonar el barco dejando atrás a los pasajeros, y también al Gobierno, al que acusan de carecer de un buen plan de prevención, gestionar mal el rescate y ofrecer datos erróneos. Once miembros de la tripulación han sido detenidos.

En cuanto a las causas que llevaron a pique al Sewol, la hipótesis más aceptada es que un giro brusco desplazó a un lado 180 vehículos y 1.157 toneladas de carga, lo que desequilibró la nave hasta el punto de provocar su vuelco.

Además, todo apunta a que en el momento del accidente se encontraba al timón una tercera oficial de 26 años sin apenas experiencia, que fue detenida junto al capitán.

Tristemente, lo único que ya parece claro es que las 302 personas que no fueron rescatadas hace una semana pasarán a formar parte de la lista de fallecidos de una de las mayores tragedias humanas de la historia de Corea del Sur. (Despachos combinados.)

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