Coronavirus: Los estadounidenses no saben a quién creerle

(AP) — Cuando a John Manley se le detectó el COVID-19, su hermana le insistió en que tomase una medicina para la malaria de la que había oído hablar en Fox News y que el presidente Donald Trump promovía como algo potencialmente revolucionario en la lucha contra el coronavirus.

Pero Manley, un funcionario civil de la división de asuntos públicos del ejército de 58 años, dudaba de usar una medicina que no había sido aprobada por la Administración de Alimentos y Medicinas (conocida por sus siglas en inglés, FDA) para tratar el virus y decidió que no valía la pena arriesgarse.

“Eso causó fuertes roces en mi familia porque era algo que no estaba avalado por la ciencia”, cuenta Manley, quien vive en Stuttgart, Alemania, y cuya esposa, Heidi Mathis, también dio positivo en el análisis del virus tras una visita a Nueva York. Los dos se recuperaron y la FDA recomienda no tomar la medicina a no ser en un hospital o en ensayos clínicos.

El conflicto de la familia Manley resalta un dilema que enfrentan muchos estadounidenses al decidir cómo hacer frente a la peor crisis de salud pública en un siglo: ¿A quién creerle?

O, como dice Manley: “¿Qué nos quieren meter en la cabeza los noticieros? ¿Quién habla de todo esto? ¿A quién recurres cuando quieres algo confiable?”.

El 68% de la población dice que confía en la información de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en relación con el virus; un 66% dijo que les cree a los médicos y un 52% que confía en las autoridades estatales y municipales, de acuerdo con una reciente encuesta de la Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research.

La población, no obstante, se muestra más escéptica respecto a lo que dicen los medios de prensa, los amigos y la familia. Solo un 32% cree en esas fuentes. Y apenas un 23% confía mucho o un poco en la información que suministra Trump, según la encuesta.

En entrevistas, la gente dice que recibir, digerir e interpretar toda la información que circula es un proceso que toma tiempo y a menudo resulta perturbador.

Gary Thomas, jubilado de 71 años de Pueblo, Colorado, siempre siguió las noticias de cerca y ahora más que nunca. Empieza sus días leyendo noticias del virus un par de horas durante el desayuno. Después ve los noticieros de la televisión con su esposa y sigue pendiente de los portales de los diarios y de las redes sociales.

Michele Cody, gerente de tecnologías de 45 años de Riverton, Nueva Jersey, en cambio, dice que se siente abrumada por tanta información. Ya no mira los noticieros de la mañana y depende más que nada de lo que le mandan sus amigos por el correo electrónico.

La jubilada Jana Foley dice que silencia la televisión cuando habla Trump en las sesiones informativas.

“Es irritante”, comenta Foley, de 71 años, de Johnston, Iowa. “Ponemos de nuevo el volumen cuando hablan los expertos”.

Vance Davis, de 53 años, de Atlanta, cree que la cobertura noticiosa está prejuiciada contra Trump y dice que dejó de ver CNN. Ahora sigue Fox News, el medio conservador One America News Network y las transmisiones en inglés de Al Jazeera.

Asegura que le cree “bastante” a Trump y que la prensa lo trata injustamente.

“A veces exagera las cosas, pero hay que tener en cuenta quién es y aceptarlo”, sostuvo.

Debra Mize, de 61 años y quien padece de esclerosis múltiple, dice que ve noticieros seis horas al día y que no soporta la gente que cree que el virus es un invento. Una amiga le dijo que las torres de las redes 5G, que aceleran las conexiones de la internet, son las responsables de la pandemia, una teoría que no tiene ningún sustento.

“Cuando empezó a usar eso como justificación para no quedarse en su casa la eliminé como amiga” en las redes sociales, comentó.

Un 63% de los participantes en la consulta de AP-NORC dijo que confiaba en las autoridades estatales y municipales. Solo un 40% aprueba el manejo que hace el gobierno nacional de la crisis y un 28% ve con buenos ojos el desempeño del Congreso.

Un 60% opinó que Trump no escucha a los expertos y un 35% dijo que los escucha lo necesario.

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Madhani informó desde Chicago.

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La consulta de AP-NORC de 1.057 adultos se hizo del 16 al 20 de abril, usando una muestra del AmeriSpeak Panel de NORC pensada para representar la población estadounidense. El margen de error de la muestra es de más o menos cuatro puntos porcencuales.

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