Advertisement

Donald Trump dice que modificará el acuerdo que permitió restablecer las relaciones  entre Estados Unidos y Cuba. De concretar su amenaza podría hacer retroceder mucho del camino andado desde el 2014, pero no deshacerlo por completo.
El presidente electo de Estados Unidos Donald Trump, amenaza con echar abajo el proceso de normalización de relaciones iniciado en 2014 entre Estados Unidos y Cuba. El pasado lunes  en un somero y ambiguo twitter afirmó “si Cuba no se muestra dispuesta a ofrecer un mayor acuerdo para los cubanos, para los cubanoamericanos y para el pueblo estadounidense en general, liquidaré el acuerdo”. Ese mismo día Jason Miller, portavoz del equipo de transición del nuevo gobierno avanzó algunas de los rubros que Trump espera modificar. Antes, buscó clarificar la posición de Trump. “Claramente Cuba es un asunto muy complejo y el presidente electo está al tanto de los matices y complejidades sobre el desafío que los cubanos y la isla enfrentan”, dijo.

En un esfuerzo por precisar las cosas Miller añadió “queremos tener un mejor acuerdo, no puede ser sólo un acuerdo unilateral. Nuestras prioridades son el fin de la represión, mercados abiertos, el restablecimiento de la libertad político religiosa, la libertad de los prisioneros políticos; eso debe cambiar para tener una relación libre y abierta”.

Advertisemen

Para la Casa Blanca, un retorno a la política aislasionista aplicada por Estados Unidos hacia Cuba sería un grave error. Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca aprovechó  la pregunta de un periodista para explicar los logros obtenidos en éstos poco menos de dos años y la visión de la administración que terminará sus funciones en enero próximo.

“Cuando Barack Obama anuncio hace casi 2 años a la prensa su decisión de normalizar las relaciones entre nuestros dos países tenía la certitud que la política de aislamiento conducida por nuestro país desde hace 50 años había fracasado para ayudar a mejorar los derechos del hombre. El presidente pensó que era tiempo de intentar otra táctica y lo que hemos visto desde entonces es una mayor libertad para los ciudadanos estadounidenses que quieren viajar a Cuba, enviar dinero a sus familias o hacer negocios. Eso también permitió al gobierno abrir una embajada en Cuba donde nuestros representantes pueden encontrar no sólo miembros del gobierno cubano sino también activistas y a la sociedad civil que lucha por más libertad. Claramente no hemos visto tanto progreso como quisieramos pero el acuerdo es todavía apoyado por una inmensa mayoría de los cubanos y eso debería ser el signo claro del éxito que esa política ha tenido”

En referencia a las acusaciones del campo republicano sobre las concesiones que la administración Obama habría hecho al gobierno cubano, Earnest fue más lejos y precisó “Eso no es correcto. No hay concesiones”.

El sector más duro de los republicanos y de los cubanos exiliados en Estados Unidos exigen mano dura contra Cuba, pero no está claro hasta dónde quiera y pueda ir Trump. Ciertamente podría rápidamente anular los últimos decretos firmados por el presidente Obama que permiten los viajes y un mayor comercio con la isla, aunque sin duda le acarrearía importante problemas con la mayoría de los estadounidenses que abrumadoramente aprueban la normalización de las relaciones entre los dos países, así como con un amplio sector de los empresarios, grandes beneficiarios de la normalización comercial entre La Habana y Washington.
Cuba, “Un asunto muy complejo”

Senador Marco Rubio recomienda a Trump que no permita “renovación” de DACA