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LA HABANA (AP) — La Unión Europea y Cuba iniciaron el lunes una sesión de su diálogo político para contribuir al desarrollo de la isla, al tiempo que Estados Unidos incrementa las sanciones económicas con el objetivo de presionar cambios en su sistema político.

“Valoramos mucho que nuestros socios como es el caso de Cuba compartan nuestro compromiso con el multilateralismo y con un sistema internacional basado en normas”, expresó la Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea, Federica Mogherini.

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Mogherini indicó que el objetivo de la UE es trabajar en conjunto con la isla en materias como el desarrollo sustentable y la vulnerabilidad ante el cambio climático, al tiempo que reconoció las dificultades que atraviesa la isla.

“Cuba se encuentra en una encrucijada luego de haber completado su transición generacional y haberse dotado de una nueva constitución”, indicó la canciller europea frente a su contraparte, Bruno Rodríguez. “Ahora Cuba se enfrenta a importantes retos para llevar a cabo su modernización económica en un entorno muy difícil. Abrir la economía cubana y lo que el presidente ha denominado el bloqueo interno es de crucial importancia”.

La consolidación de las relaciones entre Cuba y la UE se produce luego una serie de desencuentros la década pasada, cuando la UE alineó su política hacia la isla con Washington e intentó condicionar su cooperación a cambios en el modelo político como el monopartidismo. Sin embargo, el bloque continental dio un giro hace dos años expresando sus diferencias con la isla pero reconociendo la ineficacia de las restricciones.

En la delegación de la UE que acompañó a Mogherini estaba el secretario de Estado de España, Juan Pablo Iglesias, quien ratificó el rechazo a la imposición de políticas de condicionamiento.

“El contexto internacional ha cambiado completamente, se ha vuelto más complejo y hostil desde que establecimos el nuevo marco de relaciones. Es preciso que la Unión Europea mantenga su enfoque propio en su interlocución con Cuba y la mejor manera de hacerlo es preservando y dando contenido al acuerdo” de diálogo, expresó Iglesias.

La administración del presidente Donald Trump impuso sanciones más duras en los meses pasados. Entre ellas estuvo la activación del capítulo III de la Ley Helms-Burton por el cual se aceptan reclamos judiciales contra empresas de terceros países que operen con propiedades nacionalizadas tras la revolución cubana. La medida apunta directamente a un conjunto de empresas europeas radicadas en Cuba y que se verían afectadas.

Dos pequeños grupos disidentes hicieron una fuerte campaña la semana pasada pidiendo a la UE que cancele los diálogos políticos con Cuba hasta que el gobierno acceda modificar su modelo político.

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Andrea Rodríguez está en Twitter como: www.twitter.com/ARodriguezAP