Advertisement

Aún sin datos oficiales, la noche de este miércoles se reportaban tres muertos en Managua, dos en Estelí, y decenas de heridos. Una amplia zona del centro de la capital estaba en agitación contra la policía, así como en Chinandega, León y Estelí.

Solo el Hospital Metropolitano atendió anoche a 22 heridos, la mayoría por balazos en la cabeza y el tórax. Al cierre de esta edición, otras dos personas eran operadas por heridas de gravedad y uno más estaba en emergencia. También había registro de baleados en los hospitales Bautista y Salud Integral, además de un centro público de referencia nacional.

Advertisemen

Horas antes, a mediodía del miércoles, un choque entre simpatizantes del Gobierno y protestantes en La Trinidad, Estelí, terminó con un muerto. Por la noche, otra persona murió en la ciudad de Estelí.

En Managua, los grupos de choque y paramilitares se apostaron en la avenida Casimiro Sotelo, en la salida del estadio nacional de beisbol y en la salida del paseo Tiscapa, donde colocaron una barricada de bloques.

Ayer se realizó la marcha en respaldo a las Madres de Abril a partir de las 2:00 p.m., y todo transcurrió en paz. Asistieron cientos de miles de ciudadanos a rendir honor a las mujeres que han perdido a sus hijos en las protestas que iniciaron hace más de 44 días.

Unas dos horas después, cuando el río humano llegó a las inmediaciones de la Universidad Centroamericana (UCA), los manifestantes empezaron a gritar: “¡Están atacando!” y hubo pánico.

Desde las inmediaciones del Estadio Nacional Dennis Martínez, turbas afines al Gobierno a bordo de motocicletas y a pie atacaban la manifestación con morteros.

En defensa, grupos de manifestantes buscaban refugio y otros empezaron a retirar adoquines de la calle y construir barricadas frente al portón principal de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), la misma que el lunes fue escenario de enfrentamientos violentos.

Se presume que en el estadio habían francotiradores, sobre todo por la precisión de algunos disparos a la cabeza. Las fuerzas represivas disparaban con armas de guerra (AK-47) desde los pisos superiores del coloso deportivo, constató un equipo periodístico de El Nuevo Diario que se hallaba en el lugar.

Mientras las sirenas de emergencia de las ambulancias sonaban constantemente, sacando a los heridos por armas de fuego, se seguían escuchando disparos. Los primeros baleados comenzaron a ser trasladados después de las 4:30 p.m.

Los jóvenes protestantes se movilizaron en motocicletas hacia las cercanías del estadio para contraatacar a las turbas gubernamentales con piedras y morteros, pero en las mismas motos regresaban heridos.

Otro grupo de motociclistas llegó hasta el portón oeste de la Catedral Metropolitana, donde rescataron a un herido aún consciente, pero a punto del desmayo.

Los enfrentamientos aumentaron a eso de las 6:00 p.m. Varios manifestantes pacíficos que se encontraban en la rotonda de Metrocentro huyeron del lugar ante los disparos que venían del sector norte.

En medio del caos miles marchistas se refugiaron en la UCA y la catedral.