Diabetes tipo 1 golpea al país

Noviembre es el Mes Nacional de Concientización sobre la Diabetes, y es mucho lo que se habla sobre la diabetes tipo 2, la más común y creciente entre la comunidad hispana en Estados Unidos. Sin embargo, en los últimos años se ha registrado un aumento alarmante en el número de casos de diabetes tipo 1 entre los hispanos.

Según estudios médicos, se estima que en los próximos 50 años el número de latinos con diabetes tipo 1 se duplicará. Es decir, una de cada tres personas viviendo con la enfermedad en este país será hispana. La mayoría de ellos serán niños. Actualmente 1.35 niños hispanos entre cada mil tienen diabetes tipo 1, y se está proyectando que en los próximos 40 años habrá un aumento de 6.64 por cada mil niños.

Lo más preocupante es que, a diferencia de la diabetes tipo 2, con la tipo 1 se desconocen las causas que la producen y, por lo tanto, no es posible prevenirla. Se cree que su desarrollo se debe a una combinación de factores genéticos y ambientales, pero esto no se ha confirmado.

A diferencia de la diabetes tipo 2, que se puede controlar, e incluso prevenir, con una dieta saludable y un programa de ejercicios, la diabetes tipo 1 es difícil de tratar y manejar, lo que la hace más peligrosa por las complicaciones que puede producir. Las personas que sufren esta enfermedad viven el resto de sus vidas dependiendo de monitores de glucosa en la sangre e inyecciones diarias de insulina.

Aunque no es posible pronosticar quién va a sufrir diabetes tipo 1, las autoridades aconsejan a los padres que si hay algún miembro de la familia que ya la tiene, que se les hagan pruebas médicas a sus hijos. Aparte de la historia familiar, los síntomas de la diabetes tipo 1 incluyen fatiga, orinar frecuente y sed constantes, entre otros. Muchos padres confunden esto con síntomas del flu, pero si un padre tiene dudas, un pediatra puede hacer un diagnóstico definitivo. Un diagnostico temprano ayuda a prevenir complicaciones como una drástica caída de los niveles de azúcar que puede dejar al paciente en coma y causarle la muerte. AGENCIAS

Diferencias

En la diabetes tipo 1 (antiguamente denominada diabetes insulino-dependiente o diabetes juvenil), es el propio sistema inmune del paciente que, por error, ataca y destruye las células beta del páncreas, productoras de insulina. Por eso, se considera como una enfermedad autoinmune. Los pacientes necesitan inyectarse insulina para poder mantener los niveles de azúcar dentro de parámetros normales. En la diabetes tipo 2 (antes denominada diabetes de adulto, pero que afecta también a niños y adolescentes), las células del organismo no reaccionan adecuadamente a la insulina producida por el páncreas: es lo que se conoce como resistencia a la insulina. En esta situación, el páncreas fabrica insulina adicional para lograr mantener los niveles de azúcar dentro de lo normal.

EL DATO: Una investigación del los Institutos Nacionales de Salud registró un aumento del 21.1% de diabetes tipo 1 entre infantes mayores de cinco años.

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