Dolor y preocupación tras tiroteo en escuela de Texas

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El arzobispo de San Antonio, Gustavo García Seller, consuela a las familias en el exterior del Centro Cívico tras un letal tiroteo en la escuela primaria Robb, en Uvalde, Texas, el 24 de mayo de 2022. (AP Foto/Dario Lopez-Mills)

Los angustiadas familias se reunieron en un centro cívico y recurrieron a las redes sociales para recordar y hacer desesperados llamados de ayuda para dar con sus hijos desaparecidos, mientras el número de fallecidos en un horrible tiroteo en una escuela primaria de Texas subía a al menos 19 alumnos. Las autoridades dijeron que el pistolero mató también a dos adultos.

Con la caída de la noche, comenzaron a conocerse los nombres de los asesinados en el ataque a la Escuela Secundaria Robb de Uvalde el martes. En el centro cívico, un hombre se alejó sollozando por teléfono mientras decía “se ha ido”. En la parte trasera del edificio, una mujer lloraba y gritaba alternativamente a su celular, agitando el puño y pateando el piso.

Manny Renfro dijo que el martes recibió la noticia de que su nieto, Uziyah Garcia, de 8 años, estaba entre los fallecidos.

“Era el niño más dulce que he conocido”, afirmó. “No lo digo solo porque fuese mi nieto”.

Renfro contó que Uziyah lo visitó por última vez en San Angelo durante las vacaciones de primavera.

“Empezamos a jugar al fútbol americano juntos y le estaba enseñando patrones de pase. Era un niño muy rápido y podía atrapar la pelota muy bien”, añadió. “Había algunas jugadas que yo nombraba y él recordaba, y las hacía exactamente como las habíamos practicado”.

La maestra Eva Mireles fue recordada como una madre y esposa cariñosa.

“Era aventurera. Definitivamente diría cosas maravillosas sobre ella. Se la va a extrañar mucho”, dijo una de sus familiares, Amber Ybarra, de San Antonio.

Ybarra se preparaba para donar sangre para los heridos y reflexionó cómo nadie pudo detectar posibles problemas en el tirador a tiempo para frenarlo.

“Para mí, se trata más bien de concienciar sobre la salud mental”, afirmó Ybarra, una monitora de wellness que estudió en el centro donde se produjo la tragedia. “Alguien podría haber visto un cambio dramático antes de que ocurriera algo así”.

Lisa Garza, de 54 años y de Arlington, Texas, lloró la muerte de su primo, Xavier Javier López, quien había estado esperando ansioso la llegada del verano para nadar.

“Era un niño de 10 años cariñoso que disfrutaba de la vida sin saber que hoy iba a ocurrir esta tragedia”, apuntó. “Era muy jovial, le encantaba bailar con sus hermanos, con su madre. Esto nos ha afectado a todos”.

Además, lamentó lo que calificó como una regulación de armas poco estricta.

“Deberíamos tener más restricciones, especialmente si estos chicos no están en sus cabales y todo lo que quieren hacer es herir a la gente, especialmente a niños inocentes que van a las escuelas”, dijo Garza.

En las redes sociales, las familias publicaron imágenes de niños sonrientes mientras pedían información. Las clases estaban en su recta final y cada día escolar tenía un tema. El del martes era “Footloose y Fancy”, y se suponía los alumnos debían llevar ropa bonita con zapatos divertidos o elegantes.

Adolfo Cruz, de 69 años y que trabaja reparando aires acondicionados, seguía en el exterior de la escuela al atardecer del martes, esperando noticias sobre su nieta de 10 años, Eliajha Cruz Torres, cuyo paradero seguía sin estar claro para la familia.

Cruz manejó hasta el lugar del tiroteo tras recibir la llorosa y aterradora llamada de su hija poco después de los primeros reportes acerca del ataque perpetrado por un pistolero de 18 años. Mientras esperaba fuera de la escuela el martes en la noche, su familia estaba en el hospital y en el centro cívico esperando cualquier posible noticia sobre su estado.

Según Cruz, la espera estaba siendo el momento más duro de su vida.

“Espero que esté viva”, afirmó. “Están esperando por una actualización”.

Federico Torres esperaba obtener información sobre su hijo Rogelio, de 10 años. En declaraciones a la televisora KHOU-TV dijo que estaba en el trabajo cuando se enteró de la balacera y corrió a la escuela.

“Nos mandaron al hospital, al centro cívico, al hospital y aquí de nuevo (y) nada”, señaló Torres. “No nos dicen nada, solo una foto, esperar y desear que todo esté bien”.

Torres dijo que rezaba para “que encuentren a mi hijo sano y salvo… Por favor, si saben algo, hagánnoslo saber”.

La funeraria Hillcrest Memorial, que está al otro lado de la calle de la escuela, indicó en una publicación en Facebook el martes en la noche que ayudará a las familias de las víctimas ofreciendo sus servicios gratis.

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Hollingsworth informó desde Mission, Kansas. El periodista de The Associated Press Jamie Stengle en Dallas contribuyó a este despacho.