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(AP) — Uno es el “Superclásico de las Américas”. El otro es el “Clásico del Pacífico”.

Tras una insípida ronda de cuartos de final en la que sólo se anotaron dos goles, las semifinales de la Copa América ofrecen dos clásicos de alto voltaje.

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El primero es el que acaparará los reflectores: el anfitrión Brasil contra Lionel Messi y una Argentina que por fin da señales de vida. Se medirán el martes en Belo Horizonte.

Al día siguiente, en Porto Alegre, la otra semifinal enfrenta a Chile, el campeón de las últimas dos ediciones del torneo continental, ante un Perú que resucitó tras sufrir una goleada de escándalo ante Brasil en la primera ronda.

El pase de Perú a la penúltima instancia fue a costa de Uruguay, el equipo con más títulos en la historia del certamen. Lo hizo por medio de los penales, el mecanismo que decidió tres de las cuatro eliminatorias de los cuartos de final.

Los penales mediaron como solución para romper el 0-0 que imperó en tres de los encuentros. La excepción la dio Argentina, que despachó 2-0 a Venezuela.

Arturo Vidal tras convertir su penal
Todos los partidos de cuartos quedaron debiendo, aunque el Chile-Colombia ofreció momentos de alta intensidad. La fase de grupos tampoco fue un dechado de virtudes, salvo pasajes de alto nivel por parte de Uruguay al golear a Ecuador y el contundente despliegue de Colombia para vencer a Argentina. Pero tanto uruguayos como colombianos se han regresado a casa.

Tras su dubitativo comienzo, Argentina se salvó de la prematura eliminación y ha encontrado cierto orden colectivo pese a que su estrella Messi ha reconocido que no está jugando bien. El capitán albiceleste se ha entregado a labores de sacrificio.

Las malas condiciones de las canchas en Brasil no han colaborado para poder degustar un fútbol fluido y de calidad. Jugadores y técnicos se han quejado por igual.

“La pelota parece un conejo”, se quejó Messi.