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El Departamento de Justicia entregó este jueves a los líderes de tres comités de la Cámara de Representantes los polémicos memorandos en los que el exdirector del FBI James Comey recogió con todo detalle sus conversaciones con el presidente, Donald Trump.

En una carta, el Departamento de Justicia notificó el envío de los memorandos a tres legisladores republicanos: el presidente del Comité Judicial, Bob Goodlatte; el líder del comité de Supervisión del Gobierno, Trey Gowdy; y el jefe del comité de Inteligencia, Devin Nunes.

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Se trata de siete documentos que Comey redactó desde enero de 2017, cuando Trump tomó posesión, hasta mayo de ese mismo año, momento en el que fue despedido por el mandatario después de que se negara a jurarle “lealtad” en la investigación sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones de 2016, que él lideraba.

Esos siete documentos, que detallan siete conversaciones entre Trump y Comey, son supuestamente una parte central sobre la investigación de la llamada trama rusa, que tras el despido de Comey pasó a manos del fiscal especial Robert Mueller.

Comey, a través de un amigo, entregó uno de esos memorandos al diario The New York Times para desvelar los supuestos intentos de Trump por cerrar la investigación rusa y provocar el nombramiento, como finalmente ocurrió, de un fiscal especial para garantizar la neutralidad de las pesquisas.

En los memorandos, hechos públicos por la prensa estadounidense, se repiten los comentarios despectivos de Trump sobre el “nubarrón” de la investigación rusa, así como referencias al supuesto encuentro de Trump con prostitutas en 2013 en Moscú, un incidente recogido en un dossier del exespía británico Christopher Steele.

Ese dossier asegura que Trump pidió a varias prostitutas que orinaran, mientras él miraba, en el colchón de la misma suite presidencial del Hotel Ritz Carlton de Moscú en la que se había hospedado su antecesor, el expresidente Barack Obama, y su esposa, Michelle Obama.

En sus conversaciones con Comey, Trump negó en varias ocasiones lo que él llamaba “la cosa de la lluvia dorada” y llegó a decirle que “lo de las putas no tenía sentido”, era parte de las “noticias falsas” y que la primera dama, Melania, estaba bastante molesta por la posibilidad del “uno por ciento” de que fuera cierto.