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A partir de hoy queremos “resultados, tenemos rabia y coraje porque mañana en una conferencia de prensa van a salir a decirnos que nuestros hijos están muertos, pero para nosotros están vivos”, fue la voz de los padres de 43 normalistas desaparecidos hace 40 días, la voz de Felipe de la Cruz, que resonó en la plancha del Zócalo tras una marcha de dos horas y media que aglutinó aproximadamente a 30,000 personas, principalmente jóvenes.

“¡Ahora resulta que José Luis Abarca es inocente porque se encontraba en su casa y no sabía nada!” Es lo que intuyen que saldrá a decir la Procuraduría General de la República y la Comisión de Seguridad, que enviaron 3,000 elementos que “no han servido para nada, sólo para decirnos que los cuerpos de nuestros hijos están regados entre las fosas de Cocula, Iguala y el basurero’’.

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Sobre un templete dispuesto en el Zócalo capitalino, padres y madres se sentaron con retratos de sus hijos desaparecidos; mientras, las arengas de algunos simpatizantes con esperanza, aunque el rostro lleno de dolor, gritaban: “Compañeros, Ayotzinapa los espera hasta encontrarlos (…)”.

El vocero de las 43 familias, reveló que en el encuentro en Los Pinos el procurador Jesús Murillo Karam les dijo con desesperanza que sus hijos habían muerto y “que faltaba sólo uno por encontrar. Pero les decimos al pueblo y al mundo ¡ya no más mentiras!”.

Entre Goyas y Huelums, sin rivalidad, estudiantes de la UNAM e IPN se mezclaban con el respaldo de sus compañeros de otras universidades, vocacionales, bachilleratos y privadas que en su caminar contaban del 1 al 43, sin decir nombres, concluyendo con el grito “Justicia…’’.

La convocatoria de la Asamblea Interuniversitaria para la marcha fijó el punto de reunión en Los Pinos, pero ante el dispositivo del Estado Mayor decidieron dividir rutas y coincidir en Paseo de la Reforma, desde el Auditorio Nacional hasta Reforma e Hidalgo eran esperados por otros simpatizantes que incrementaron el número de manifestantes.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública (SSPDF), que no intervino más que para desahogar el tráfico, no hubo incidentes sólo algunas pintas de los ya famosos anarquistas. Unos llegaron por metro, otros optaron por la Ciclovía y unos más a pie y transporte público.

“Buscando 43, encontramos más de 100’’, corearon con el cénit del Sol y caminaron hasta que oscureció.

Los rostros de los afligidos padres y hermanos y miles que los apoyaron mostraron más coraje, más rabia y más indignación, porque se los llevaron vivos y ahora sólo los buscan entre los muertos .

En Guerrero, el caos
El estado de Guerrero fue bloqueado por normalistas prácticamente en todos sus accesos carreteros durante más de cinco horas, con apoyo de grupos de autodefensa e integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg), con la demanda de que regresen con vida a los 43 estudiantes.

En Tixtla, en donde se ubica la Normal Raúl Isidro Burgos, los grupos de autodefensa bloquean los accesos en el tramo Chilpancingo-Tlapa.

Hubo bloqueos además en las carreteras Acapulco- Pinotepa, Acapulco-Zihuatanejo, México-Acapulco, Chilpancingo-Tlapa. Tras más de cinco horas de bloqueos, esas vías fueron liberadas, incluida la Autopista del Sol y la carretera federal a Acapulco.

Luego, los manifestantes se dirigieron al zócalo de Chilpancingo, donde realizaron un mitin para exigir justicia por los ataques que sufrieron el 26 de septiembre.

Como parte de la Tercera Jornada Global por Ayotzinapa, se registraron diversas acciones en Estados Unidos, Francia y Suiza, Chile, Bolivia, España, Holanda, Alemania, Australia y Brasil.

Alumnos de universidades como Harvard, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Boston University, Tufts y el Colegio de Música de Berklee, presentaron el video “The world is watching” (El mundo está viendo) donde denuncian que la desaparición forzada de lo 43 normalistas no es un caso único en México, pues en los últimos ocho años han desaparecido más de 20,000 personas.

Asimismo, en nuestro país, integrantes de la caravana “#43×43. Ni un desaparecido más” avanzó de Amacuzac hacia Alpuyeca en Morelos. Desde el lunes, 43 personas de 43 diferentes asociaciones civiles partieron en una caminata desde Iguala hacia la ciudad de México para pedir la presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

“Pero no sólo el tema de los 43 estudiantes, sino quiénes son los cientos de desaparecidos en las fosas clandestinas. Los miles de desaparecidos tienen nombre y familias. Y los jóvenes dónde están, y los mexicanos en manos de quién estamos”, dijo José Alcaraz García, vocero de la marcha.

El enojo crece por los desaparecidos de Ayotzinapa