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Paul Manafort, exjefe de la campaña de Donald Trump, acordó declararse culpable de varios crímenes federales, informaron este viernes varios medios citando los documentos judiciales.

Si bien aún no se conocen los detalles de la declaración de culpabilidad y se desconoce si Manafort acordó cooperar con la investigación, tal acción tendría un efecto en el segundo juicio que está programado para comenzar a fines de septiembre en Washington DC.

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Medios indican que se convocó a una audiencia ante el tribunal este viernes en la que se podrían presentar más detalles del acuerdo a la jueza Amy Berman Jackson.

Los cargos contra Manafort se desprenden de la investigación del fiscal especial Robert Mueller, que investiga la posible coordinación entre la campaña republicana en 2016 y Rusia para influir en las elecciones y una posible obstrucción a la justicia por parte del presidente.

Manafort está acusado en Washington DC de no divulgar al Departamento de Justicia su trabajo para los políticos ucranianos y lavar esos ingresos. Los fiscales alegan que organizó reuniones con legisladores y formó esfuerzos de relaciones públicas en Estados Unidos en nombre de los ucranianos.

Sin mención a su papel en la campaña de Trump
La presentación de la corte este viernes no hace referencia al papel de Manafort en la campaña de Trump. Los crímenes que Manafort admite dice que ocurren en gran medida desde 2006 hasta 2015, según el documento.

Sin embargo, Manafort admite que oculta los pagos de Ucrania a las autoridades estadounidenses “hasta al menos 2016” con la ayuda de Rick Gates y Konstantin Kilimnik.

La declaración de culpabilidad inicial de Manafort también detalla extensamente su trabajo para los ucranianos, específicamente el Partido de las Regiones y el expresidente ucraniano Viktor Yanukovych, cuyo gobierno encarceló a un rival político y que ahora vive en el exilio en Rusia. Manafort admite que su grupo de clientes es un partido político prorruso en Ucrania, dice el documento.

Manafort usó un centro político en Bélgica, llamado el Centro Europeo para una Ucrania Moderna, como un “portavoz” para sus clientes ucranianos, señala el documento. La organización cabildeó en Estados Unidos y Europa, pero “efectivamente dejó de operar” en 2014, cuando la presidencia de Yanukovych terminó con una revolución.

Manafort buscó que los legisladores estadounidenses no impusieran sanciones contra Ucrania y no condenaran a Yanukovych después del encarcelamiento de Yulia Tymoshenko, una funcionaria ucraniano rival. En un momento dado, Manafort publicó historias dañinas sobre Tymoshenko en EE.UU., incluida una acusación de que ella había “pagado por el asesinato de un funcionario ucraniano”, dijo la corte.

Manafort dijo que su “objetivo es plantar un poco de mal olor en Tymo”, según la presentación.

A él y sus subcontratistas se les pagaron más de 11 millones de dólares por su trabajo, que no divulgaron al gobierno federal de EE.UU., según lo exige la ley.