El FBI presenta su caso contra hombre de Florida acusado de la desaparición de su esposa en España

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(AP) — El FBI presentó un detallado caso explicando por qué sus agentes creen que un hombre de Florida es responsable de la desaparición de su esposa, de la que estaba separado, de su apartamento en España, aunque no indicaron qué creen que fue de ella.

Según documentos judiciales publicados el lunes por la noche, los agentes creen que David Knezevich se parece al hombre con un casco de motocicleta que roció pintura negra sobre la lente de la cámara de seguridad ante el apartamento de Ana Knezevich el 2 de febrero. El hombre se marchó una hora más tarde con una maleta.

La policía española dice tener imágenes de seguridad del empresario de Fort Lauderdale, de 36 años, comprando la misma marca de pintura y cinta adhesiva unas horas antes. Los investigadores también entrevistaron a una mujer que dijo que Knezevich le había pedido que tradujera un mensaje de texto que se envió a las amigas de su esposa tras la desaparición.

El abogado de Knezevich, Ken Padowitz, no respondió a una llamada el lunes solicitando comentarios. Padowitz ha dicho que su cliente es inocente y estaba en su Serbia natal el día en el que desapareció su esposa, de 40 años, a 2.500 kilómetros (1.600 millas) de distancia. Pero los agentes dicen que Knezevich arrendó un Peugeot en la capital serbia, Belgrado, cuatro días antes.

Unos días después, un conductor español reportó que le habían robado las placas. La noche en la que desapareció Ana Knezevich, un lector de matrículas en su calle de Madrid registró el número de las placas robadas, según descubrió la policía española.

Además, unas horas después de la desaparición, un Peugeot con las placas robadas pasó por una cabina de peaje en un suburbio de Madrid, según imágenes de videos de vigilancia. Las ventanillas tintadas no dejaban ver al conductor.

La agencia de alquiler dijo a los investigadores que cuando Knezevich devolvió el auto cinco semanas más tarde, las placas de matrícula se habían cambiado y las ventanas se habían tintado. Había recorrido casi 7.700 kilómetros (4.800 millas).

El FBI detuvo el sábado a Knezevich, que obtuvo la nacionalidad estadounidense por naturalización, en el Aeropuerto Internacional de Miami. Fue acusado de secuestro y retenido a la espera de una vista de libertad condicional. La pareja, que en ocasiones escribía su apellido “Knezevic”, llevaba 13 años casada. Son propietarios de EOX Technology Solutions Inc., que presta asistencia informática a negocios del sur de Florida. Los registros indican que también poseen una casa y otras dos propiedades en Fort Lauderdale, una de las cuales está en proceso de desahucio.

El hermano de Ana, Juan Henao, describió la separación de la pareja como “desagradable” en una entrevista con un detective de Fort Lauderdale, según un reporte. Dijo a la policía que David estaba enojado porque fueran a repartirse una cantidad considerable de dinero. Ana había nacido en Colombia y era ciudadana estadounidense por naturalización.

El apartado más detallado de la 11 páginas de denuncia del FBI contra Knezevich se refiere a una mujer colombiana no identificada a la que el sospechoso conoció en una plataforma de citas el año pasado, en torno a la época en la que su esposa se mudó a Europa.

La mañana en la que desapareció su esposa, el FBI dijo que Knezevich escribió a la mujer y le pidió un favor, que tradujera en “perfecto colombiano” unas pocas frases en inglés para un amigo que estaba escribiendo un guion.

La mujer respondió que no hablaba inglés y tendría que utilizar un traductor genérico a español en internet. Knezevich respondió que no había problema, después podría retocarlo para que sonara colombiano.

Según el FBI, entonces le envió a la mujer este texto en inglés: “He conocido a alguien maravilloso. Tiene una casa de verano a unas 2h (dos horas) de Madrid. Vamos allí ahora y pasaré unos días allí. Pero apenas hay cobertura. Te llamaré cuando vuelva. Besos”.

La mujer hizo su traducción y la envió.

Esa mañana, ese mensaje traducido se envió a dos amigas de Ana desde el celular de ella.

Ellas dijeron que no parecían sus palabras. Se pusieron en contacto con la policía española, lo que inició la investigación.