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Primero, por compasión: una gran cantidad de personas yacen muertas en las Filipinas. Ciudades enteras han sido arrasadas por el más poderoso tifón que la humanidad recuerde, según los especialistas. Y si eso no fuera suficiente, porque antes de este, fue Sandy, destruyendo la costa este de Estados Unidos, o Katrina sembrando muerte y destrucción en New Orleans. Para todas esas víctimas, de nada vale que hablemos hoy sobre cambios climáticos y la responsabilidad de la sociedad en las cosas terribles que están sucediendo.

Pero para los que quedamos vivos, debería importarnos porque los profundos cambios climáticos, están siendo creados o empeorados por la actitud indiferente del hombre moderno. Y si eso aún dejara de importarnos, quizás los pronósticos de los especialistas para el futuro de todos nosotros, de nuestros hijos y nuestros nietos, debiera quizás importarnos.

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Esta semana, Tony Barboza, de Los Ángeles Times, expuso los sombríos detalles de un informe del Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático:

“El cambio climático va a afectar no sólo el mundo natural –dice-, sino también a la sociedad, lo que plantea riesgos para la economía mundial y el suministro de agua, lo que acrecentará los conflictos violentos”.

Si el calentamiento global continúa, muchas especies se verán en extinción, la vida marina se desplazará hacia los polos y el agua del mar crecerá más ácida, dice el informe. Todo ello producirá cada vez más y más poderosos desastres naturales.

A uno le parece que es un asunto tan grande que uno no podría hacer nada para mejorarlo, pero hay una forma en que podemos cooperar, y es educándonos y participando en las iniciativas que surgen para proteger nuestro universo.

El terrible tifón Haiyan ¿por qué nos importa?