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Sabemos qué es el tiempo y cada uno de nosotros lo administramos
a nuestra elección y necesidad. El tiempo vale y cada quien lo
valora de acuerdo con su criterio, obligaciones y necesidades.

Cuando se habla de cumplimiento y seriedad, en lo primero que debemos pensar es en la mejor manera de utilizar, manejar y
cuidar nuestro tiempo porque de otra manera podemos correr
el riesgo de faltar, quedar mal y parecer o lucir impuntuales e
incumplidos.

Tenemos los relojes y los calendarios. Cada quien adquiere
compromisos basados, guiados, orientados por estas dos ayudas
tenemos en cuenta: lo comprometidos que estemos en las
diversas actividades y la importancia de las mismas.
Pero nos encontramos en un gran número de veces que el tiempo
que escogimos o nos dieron para una cita, lo cambia una de las
partes del compromiso y cuando no somos nosotros los responsables
de ese ello, pues somos cumplidos, llegamos a tiempo y, sin
embargo, tenemos que escuchar excusas bien conocidas y que la
mayoría de las veces ni son reales ni justas.

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Para algunos el tiempo de los demás ni cuenta ni vale. Con una
excusa bien conocida se quedan tranquilos y siguen tan campantes
como si no necesitaran o vivieran de esas personas (en ese caso
nosotros) a quienes les están quedando mal. Es normal, aceptable
esperar cinco, diez minutos porque conocemos el movimiento del
tráfico, los inconvenientes normales; pero que tengamos que
esperar tiempo indefinido y nos veamos en la irritable necesidad
de esperar tiempo indefinido se convierte en una falta de respeto y
de mala educación. Son miles, muchísimas las circunstancias
en las que tenemos que permitir que jueguen con nuestro tiempo
como si fuera un balón de fútbol. Oficinas, hospitales, consultorios
médicos, oficinas, etc. etc. son los líderes en el juego donde el
tiempo ajeno ni vale ni importa.

Si a todo lo anterior le agregamos que el tiempo que debe ser
respetado y usado de la mejor manera posible, le agregamos
lo que dice la Biblia en el Evangelio de Mateo 24:22 sobre el
acortamiento de los días, “Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie será salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados”, tenemos que comprender finalmente que el tiempo se
evapora, vuela y que cuando menos pensemos ni relojes, ni calendarios, ni seriedad en los compromisos van a existir.