Enfrentamiento EEUU y Venezuela

Actualidad Por Francisco Tabernilla

Cuando el diplomático venezolano Calixto Ortega llegó este verano a Washington, tenía la difícil misión de reparar una relación bilateral afectada por décadas de desconfianza y retórica incendiaria, nos reporta en extenso análisis el periodista de El Nuevo Herald Jim Wyss. Ortega pareció lograr algún progreso. En junio se le designó para que escuchara las conversaciones para el intercambio de embajadores por primera vez desde al año 2010. Esta fue una razón para tener la esperanza de que naciones de profundos lazos
comerciales y culturales pudieran superar sus diferencias.
Pero la semana pasada, Ortega fue llevado al aeropuerto –como uno de los seis funcionarios americanos y venezolanos expulsados en la más reciente ronda de un enfrentamiento diplomático que congeló las esperanzas de una reconciliación.
Lo que sucedió los meses después de la llegada de Ortega depende de en qué capital se encuentre. Para la acosada administración del presidente Nicolás Maduro, Estados Unidos entabló una serie de provocaciones e insultos diplomáticos en un momento en que ambos países andan con mucho cuidado en cuanto a sus relaciones diplomáticas.
Desde Washington, la decisión de Maduro de lanzar la toalla al primer golpe a la mandíbula y expulsar entonces a tres diplomáticos de poco sólidos cargos de “sabotaje” es una señal de que busca por chivos expiatorios –no soluciones- mientras su país se hunde en una crisis económica.
La más reciente presión por una representación de embajador tuvo problemas desde el principio. Justo unas semana después de que los países formaran un comité negociador, la embajadora de EEUU en las Naciones Unidas, Samantha Power, dijo durante una audiencia de confirmación en el Senado que Estados Unidos debería mantenerse
“disputando la represión contra la sociedad civil que se lleva a cabo en países como Cuba, Irán, Rusia y Venezuela”.
Desde cualquier punto de vista, los comentarios fueron suaves. Justo dos semanas después, Maduro llamó a EEUU “demente” y “pútrido”, y dijo que “el imperio norteamericano desea espiar y controlar a todo el mundo”.
Pero cuando el Departamento norteamericano de Estado confirmó los cometarios de
Power el 19 de julio, Venezuela rompió las conversaciones al decir que éstos eran
“infundados” e “irrespetuosos”. “Cuando se retracten , estaremos esperándolos como siempre con una mano extendida y una sonrisa”, dijo Maduro. Pero la disculpa nunca vino, la mano extendida está ahora apretada. El que Venezuela se retirara tan pronto es una señal muy elocuente, dijo Patrick Duddy, embajador estadounidense en Caracas del
del 2007-2010. Pero personas que hablaron con Ortega, encargado de asuntos de Venezuela en Washington, dijeron la semana pasada que él tenía órdenes claras. “Me reuní con Ortega en Washington y él ciertamente parecía serio”, dijo Charles Shapiro, embajador estadounidense en Venezuela del 2002 al 2004. “El tenía instrucciones de incrementar las relaciones hasta el nivel de embajador”.
Andrea Monstarios es miembro de la milicia nacional enviada al Bicentenario y otras tiendas para administrar las registradoras y evitar peleas sobre alimentos y el papel de baño. “Hay personas que desean sabotear al país, al tomar más de lo que necesitan , dijo
Monstarios. “Hay más que sufrientes alimentos. Las personas vienen aquí y compran a
menudo cuatro veces lo que necesitan; eso es acaparamiento”. El día después que Venezuela apretó el gatillo diplomático, Estados Unidos respondió al expulsar a tres
diplomáticos, incluyendo a Ortega, el principal negociador de Venezuela. “La reciprocidad es la regla de oro de la diplomacia”, dijo Fernando Gerbasi, el ex ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela. Fue en este contexto que, a finales de septiembre, los tres funcionarios de la embajada de EEUU, incluyendo el encargado de negocios Kelly, quien administra la embajada en ausencia del embajador, viajó al estado de Bolívar. Allí se reunió con legisladores de la oposición. El gobierno dijo que las reuniones, que están  grabadas, eran  el equivalente a un “sabotaje” y le dio a los funcionarios 48 horas para abandonar el país.
Una ola importante de malestar diplomático ocurrió el mes pasado, un día antes de la reunión  de la Asamblea General de la ONU en New York. Maduro estaba camino a China en una visita de estado y reclamó que Washington le negó a su avión permiso para
atravesar el espacio aéreo de Puerto Rico. También dijo que Estados Unidos estaba usando tácticas dilatorias para conceder a sus delegados las visas para asistir a la ONU.
Por el momento ambas naciones están enfrentadas. Venezuela es el décimo cuarto mayor socio comercial de Estados Unidos y su cuarto suministrador de crudo.
Pero Caracas y Washington salieron afectados de la semana pasada, dijo Fernando Gerbasi. “Ambos países terminaron más limitados en sus capacidades para realizar funciones diplomáticas básicas”, repitió Gerbasi. “No creo que nadie ganará aquí”.
El corresponsal especial de The Miami Herald, Andrew Rosati contribuyó desde Caracas.

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