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¿Quién no espían?

En el escandalo de espionaje que ha estado conmoviendo a los Estados Unidos durante las últimas semanas, la pregunta no es ¿quién espía a quién?, sino ¿qué países no han entrado en el juego del espionaje? La respuesta: todos se espían unos a otros, dependiendo de los recursos de cada uno.

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La controversia del espionaje surgió luego que Alemania, Francia, España, México y Brasil, entre otros, protestaran por el supuesto espionaje de Estados Unidos a esos países, sus ciudadanos, o sus líderes.

Primero fueron Brasil y México, luego, el gobierno alemán pidió explicaciones por reportes que hablaban de un supuesto seguimiento al celular de la canciller Ángela Merkel entre 2002 y 2013. En el caso de París y Madrid, las protestas oficiales vinieron por informes de espionaje a millones de llamadas de ciudadanos.

Todo comenzó con las informaciones reveladas por el analista de inteligencia Edward Snowden, hace unos meses, que fueron filtradas a los medios.

Sin embargo, la mayoría de los analistas políticos concuerdan en que el espionaje entre países -incluso entre los aliados y amigos- es una práctica común y generalizada.

“Los aliados se espían entre sí porque no tienen intereses idénticos”, dijo a la prensa Jeffrey Richelson, autor de The US Intelligence Community  “Hay muy pocos aliados tan cercanos que no tenga sentido no recabar datos de inteligencia”.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y Reino Unido hicieron un pacto para dejar de espiarse mutuamente. Más tarde, Australia, Canadá y Nueva Zelanda se unieron al mismo, en un grupo que se dio a conocer como la “Alianza de los Cinco Ojos”.

Pero los analistas coinciden en que es inocente pensar que sólo EE.UU. espía a otros países.

El presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Mike Rogers, dijo a CNN que la realidad es que se trata de protección legítima de los intereses de una nación; y calificó de “cínicas” las protestas de los países europeos.

El espionaje ha formado parte del arte de gobernar a través de toda la historia de la humanidad. Washington es y ha sido espiado desde todos los ángulos posibles, no sólo por sus aliados, sino por países como Cuba y China, por sólo mencionar algunos.

No hay en el mundo ningún gobierno que no dedique parte de su inteligencia a saber lo que pasa en los otros países, especialmente, los Estados Unidos.

“Nosotros también espiamos a EE.UU.”, dijo Bernard Squarcini al diario francés Le Figaro. Squarcini fue el jefe de los servicios de espionaje franceses durante el mandato del ex presidente Nicolás Sarkozy.

“La inteligencia francesa sabe bien que todos los países, sean aliados o no en la lucha contra el terrorismo, se espían unos a otros todo el tiempo”, agregó. “Pensaría que nuestros políticos no se molestan en leer los informes que les preparan los servicios de inteligencia”.

Squarcini explicó que al igual que Washington espía a París a nivel comercial e industrial, Francia hace lo mismo con Estados Unidos. “Es de interés nacional defender nuestros negocios. Aquí no se engaña a nadie”, afirmó.

Un directivo alemán aseguró que Francia es el mayor infractor en lo que a espionaje industrial se refiere, y en eso están por encima de Rusia y China, se decía en un cable filtrado por WikiLeaks y hecho público en 2011 por un diario noruego.

Así que, hipocresía aparte, otra pregunta pertinente es: ¿de donde sale ahora tanta algarabía? La respuesta: quien abrió la Caja de Pandora del espionaje, fue el analista de Inteligencia norteamericano, y hoy considerado traidor en los medios oficiales, E. Snowden. (Despachos combinados).

Escándalo despionaje