Estados planean recortes ante estancamiento de ayuda

Recortes en el financiamiento a las escuelas, las vacunas infantiles y los programas de capacitación laboral. Nuevos impuestos a los millonarios, a los cigarrillos y a la marihuana legalizada. Solicitar préstamos, sacar dinero de los fondos de emergencia y reducir el salario de los empleados del gobierno.

Estas son algunas de las medidas que los estados sopesan aplicar para apuntalar sus finanzas en medio de la drástica caída de ingresos fiscales provocada por el desplome económico a consecuencia de la pandemia de COVID-19.

Después de varios meses de estancamiento en el Congreso respecto a un nuevo paquete de ayuda contra el coronavirus, muchos estados no han podido darse el lujo de aguardar para ver si hay más recursos en camino. Algunos que han postergado sus decisiones presupuestarias se sienten frustrados debido a la incertidumbre.

El Senado federal vuelve a sesionar el martes, ante lo cual algunos gobernadores y legisladores estatales están volviendo a exhortar a que se actúe sobre propuestas que podrían proveer cientos de miles de millones de dólares adicionales a los gobiernos locales y estatales.

“Hay mucho en juego en el próximo paquete federal de estímulos, y de hacerse mal, creo que podría ser catastrófico para California”, dijo el asambleísta demócrata Phil Ting, presidente de la Comisión Presupuestaria de la Asamblea.

El presupuesto que aprobó el gobernador demócrata Gavin Newsom en junio pasado incluye 11.100 millones de dólares en recortes automáticos de gastos, y aplazamientos que entrarán en vigor el 15 de octubre, a menos que el Congreso le envíe al estado 14.000 millones de dólares en ayuda adicional. Las escuelas y universidades públicas de California, y los salarios de los empleados estatales, resultarían afectados.

En Michigan, las escuelas están topándose con incertidumbre al comenzar el ciclo escolar debido a que el estado carece de un presupuesto para el año fiscal que empieza el 1 de octubre.

Ryan McLeod, superintendente del distrito escolar de Eastpointe, cerca de Detroit, señaló que intenta reabrir las clases presenciales, pero los costos de proporcionarle un ambiente seguro a los estudiantes “son tremendos”.

“Realmente, la única respuesta es contar con asistencia federal”, comentó McLeod.

El Congreso aprobó 150.000 millones de dólares para los gobiernos estatales y locales en marzo. Ese monto estaba destinado a cubrir costos relacionados con el coronavirus, no a compensar la reducción de ingresos a consecuencia de la recesión.

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