Fiscal general de NY demanda a Trump y su compañía

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La fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, hace declaraciones en una conferencia de prensa en Nueva York, el miércoles 21 de septiembre de 2022. (AP Foto/Brittainy Newman)

(AP) — La fiscal general de Nueva York, Letitia James, demandó el miércoles al expresidente Donald Trump y su compañía, a los que acusó de fraude por inflar en miles de millones de dólares el valor neto de activos como campos de golf, hoteles y residencias en la Torre Trump y Mar-a-Lago.

James describió el ardid como “el arte de robar”, una referencia al libro de Trump “El arte de la negociación”.

La demanda que la demócrata James presentó ante una corte estatal en Nueva York es la culminación de su pesquisa de tres años en torno a Trump y la Organización Trump. También son señalados en la demanda los tres hijos mayores de Trump —Donald Jr., Ivanka y Eric— junto con dos ejecutivos de la empresa: Allen Weisselberg y Jeffrey McConney.

La demanda de 222 paginas pone los reflectores en la imagen de riqueza y opulencia que Trump ha proyectado durante mucho tiempo en su carrera, primero como empresario de bienes raíces, luego como estrella de los reality shows “The Apprentice” y “Celebrity Apprentice”, y después como presidente.

El documento detalla docenas de ejemplos de presunto fraude, muchos de los cuales implican aseveraciones en los estados financieros anuales que Trump entregaría a bancos, socios de negocios y revistas financieras como pruebas de su fortuna cuando pretendía conseguir créditos y acuerdos.

Por ejemplo, según la demanda, Trump afirmó que su residencia en la Torre Trump —un penthouse de tres niveles con elementos chapados de oro— era casi tres veces mayor a su tamaño real y valuó la propiedad en 327 millones de dólares. Jamás un apartamento en la Ciudad de Nueva York se ha vendido en una cantidad así, dijo James.

Trump aplicó números también confusos a su finca Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida, según la demanda, al valuar el club privado y residencia en la exorbitante cantidad de 739 millones de dólares, que rebasó en más de 10 veces un avalúo razonable. La cifra de Trump se basó en la idea de que la propiedad podría modificarse para uso residencial, pero las cláusulas de las escrituras lo prohíben.

“Esta investigación reveló que Donald Trump durante años incurrió en conductas ilegales para inflar el valor neto de sus activos, a fin de engañar a bancos y al pueblo del gran estado de Nueva York”, declaró James en conferencia de prensa. “Afirmar que tienes dinero que no tienes no es el arte de negociar, sino el arte de robar”, añadió la funcionaria.

James dijo que su pesquisa puso al descubierto posibles infracciones penales, como falsificar archivos empresariales, difundir falsos estados financieros, fraude de seguros, confabulación y fraude bancario. Añadió que su despacho decidió turnar los hallazgos a fiscales federales y al Servicio Interno de Impuestos.

James quiere que Trump y los demás acusados paguen al menos 250 millones de dólares, monto que afirma fue el valor aproximado de las ganancias conseguidas mediante prácticas fraudulentas.

James, que es demócrata, anunció el miércoles los detalles de la demanda en una conferencia de prensa. La fiscal dijo que su oficina presentó el caso —que es civil y no penal— tras rechazar propuestas para un arreglo que presentaron los abogados de los demandados.

El supuesto ardid tuvo como propósito realzar la imagen de Trump de multimillonario y el valor de sus propiedades para conseguir ventajas empresariales, como la obtención de créditos en condiciones favorables, mientras que otras veces disminuía el valor de sus bienes con fines fiscales, afirmó la oficina de James.

En un comunicado difundido en su red social Truth Social, Trump describió la demanda como “otra cacería de brujas de una fiscal general racista”, y a James, que es de raza negra, como “un fraude que hizo campaña con la promesa de ‘atrapar a Trump’”.

Después, en una entrevista con Sean Hannity, de Fox News Channel, Trump dijo que los estados financieros de su compañía advertían a los bancos que no confiaran en la información proveída.

“Tenemos un descargo de responsabilidad al frente”, dijo, que advertía a los bancos: “‘Están a su propio riesgo’… ‘Sean cuidadosos porque podría haber inexactitudes. Podría haber grandes equivocaciones’… ‘Consigan su propia gente, Utilicen sus propios valuadores. Utilicen sus propios abogados. No confíen en nosotros’”.