Frío y material insuficiente en la caótica movilización rusa

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ARCHIVO - El presidente de Rusia, Vladimir Putin estrecha la mano de un soldado durante una visita a un centro de instrucción militar en el Distrito Militar Occidental para reservistas movilizados, mientras el ministro ruso de Defensa, Sergei Shoigu, en el centro, sonríe, en la región de Ryazan, Rusia, el jueves 20 de octubre de 2022. (Mikhail Klimentyev, Sputnik, Kremlin Pool Foto via AP, Archivo)

Los reservistas movilizados a los que visitó la semana pasada el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en un campo de tiro al sureste de Moscú se veían perfectos en la imagen.

El video del Kremlin de los jóvenes que se preparaban para la guerra en Ucrania les mostraba con uniformes impolutos y equipados con todo lo necesario para el combate: cascos, chalecos antibalas y sacos de dormir. Cuando Putin les preguntó si habían tenido algún problema, negaron con la cabeza.

La escena es un gran contraste con las numerosas quejas que circulan en medios rusos y medios sociales sobre la falta de equipo, las malas condiciones del alojamiento y la escasa instrucción para los nuevos reclutas.

Desde que Putin anunció la movilización del 21 de septiembre, medios independientes, activistas de derechos humanos y los llamados a filas han descrito un sombrío panorama de una operación peligrosa, caótica y con prejuicios étnicos para conseguir cuantos más hombres mejor y arrastrarlos con rapidez al frente sin importar su habilidad, formación o equipamiento.

Videos en medios sociales rusos mostraban a hombres reclutados que se quejaban de acuartelamientos abarrotados y sucios, retretes que rebosaban de desperdicios y falta de comida y medicamentos. En algunos, los hombres enseñaban armas oxidadas.

En un video, un grupo de reclutas reunidos en un campo aseguran que les dejaron allí sin comida ni cobijo. Otros mostraban a hombres obligados a dormir en bancos desnudos o apretados en el suelo.

“Nosotros no les buscamos, ustedes nos llamaron. Miren, ¡vean esto! ¿Cuánto puede durar esto?”, pregunta una persona exasperada en una de las grabaciones.

El decreto de Putin de movilización parcial no detallaba los criterios del reclutamiento ni decía cuántos habría. El ministro de Defensa, Sergei Shoigu, ha dicho que afectará sólo a unos 300.000 reservistas con experiencia de combate o servicio relevante.

Las protestas contra la leva han sido reprimidas con dureza y decenas de miles de hombres huyeron de Rusia a países vecinos para evitar alistarse.

En la semana posterior al decreto, un joven abrió fuego contra un oficial de reclutamiento en la ciudad siberiana de Ust-Ilimsk y lo hirió de gravedad. El 15 de octubre hubo un tiroteo en un campo de instrucción en la región sureña de Belgorod con 11 muertos y 15 heridos. También se ha prendido fuego a oficinas de reclutamiento y otros edificios administrativos.

Ha quedado claro que en un país donde casi todos los hombres menores de 65 están registrados como reservistas, el proceso de movilización no se hizo con cuidado. Hay abundantes reportes de citaciones entregadas a personas sin experiencia militar. La policía dio el alto hombres en las calles de Moscú y otras ciudades, o hizo redadas en hostales para detener a huéspedes en edad de combatir. A menudo, las oficinas de reclutamiento se saltaban las revisiones médicas obligatorias.

La acelerada llamada a filas difícilmente logrará otra cosa que “hacer más lentos los avances” de las tropas ucranianas en la guerra iniciada hace ocho meses, según dijo en una entrevista el analista militar Pavel Luzin.

Moscú simplemente está “prolongando la agonía” en Ucrania, dijo Luzin, profesor visitante en la Fletcher School de la Universidad Tufts.

Los activistas también dicen que en algunas regiones se ha reclutado de forma desproporcionado a miembros de minorías étnicas. Se difundieron videos de protestas en la región de Dagestan, de mayoría musulmana y donde las familias denunciaban que se estaban reuniendo más reclutas allí que en otros lugares.

En el remoto norte de Rusia y a lo largo de la frontera con Mongolia hubo ciudadanos indígenas “detenidos en sus pueblos” dentro de la movilización, según dijo a AP Vladimir Budaev, de la Fundación Buryatia Libre.

En regiones remotas de Sakha y Buryatia, agentes de reclutamiento peinaron la taiga en busca de posibles soldados y “entregaron citaciones a todo el que vieron”, dijo.

Buryatia ha registrado tasas de movilización hasta seis veces más altas que las regiones europeas de Rusia, afirmó Yekaterina Morland, voluntaria de etnia buryat de la Fundación Asiáticos de Rusia.

En las dos primeras semanas de la operación, las autoridades en algunas regiones dijeron haber enviado de vuelta a casa a cientos de hombres reclutados pese a que no cumplían los criterios.

“La tarea de una oficina de alistamiento militar es reclutar, reclutar a quien sea que puedan agarrar”, dijo Elena Popova, coordinadora del Movimiento de Objetores de Conciencia.

El propio Putin reconoció “errores” en el proceso y exigió mejoras.

Pero incluso cuando las citaciones llegaron a personas que habían servido en el ejército, eso no significaba necesariamente que tuvieran experiencia de combate. Algunos exmilitares a menudo no recibieron instrucción adecuada durante su servicio y en su lugar desempeñaron labores de servicio.

Una mujer que habló con The Associated Press bajo condición de anonimato por temor a represalias dijo que su esposo de 31 años había cumplido su servicio militar obligatorio seis años antes y no había recibido “ni instrucción en un campo de tiro ni ningún ejercicio de combate sobre el terreno”, pero las autoridades habían intentado alistarle de todos modos.

De hecho, sólo había sostenido un arma en la mano una vez, cuando se les enseñó a desmontar y volver a montar un rifle automático, explicó. Principalmente “barrían (el complejo), despejaban la nieve”.