Grandes de la pértiga compiten desde jardines de sus casas

El saltador de pértiga francés Renaud Lavillenie se tomó muy en serio el compromiso en el jardín de su casa.

Quería presumir su superioridad, así que compitió con máxima intensidad.

Lavillenie y el sueco Mondo Duplantis se repartieron el domingo la medalla de bronce en una competición de salto de pértiga realizada desde los jardines de sus casas.

El llamado “Duelo de los Jardines” fue una inusual exhibición de deporte en vivo en medio de los confinamientos por la pandemia de coronavirus.

Duplantis, dueño del récord mundial, y Lavillenie, campeón olímpico en 2012, saltaron 4,9 metros cada uno un total de 36 ocasiones durante la media hora de competición que se transmitió en las redes sociales de World Athletics, la nueva denominación de la federación internacional de atletismo.

Ambos fallaron una vez. El estadounidense Sam Kendricks se quedó con el bronce al superar la altura en 26 ocasiones en una prueba que enfrentó a los tres mejores de la pértiga.

Lavillenie saltó en Clermont-Ferrand, Francia; Duplantis en Lafayette, Luisiana; y Kendricks desde su granja en Oxford, Mississipi, con una lona que acomodó en medio de árboles y próxima a una cerca donde por ratos se pudo ver a un caballo.

En el caso de Lavillenie, el trampolín de la familia se debió remover a un lado y se pudo ver un columpio al fondo.

Pudo haber sido un adelanto de los Juegos de Tokio, aplazados a 2021. Lavillenie, sin duda, compitió con todo.

“Es loco. Pero incluso compitiendo en mi jardín tuve la misma sensación de un campeonato importante”, dijo Lavillenie. “Fue muy excitante y estoy muy contento de poder haber sido parte de la misma”.

Lavillenie y Duplantis debieron ponerse de acuerdo en un desempate tras decidir repartirse el oro. Duplantis, de 20 años, quería un formato de playoffs de tres minutos. Pero Lavillenie, de 33 años, no quiso. Estaba exhausto.

Lavillenie cumplió su 36to salto exitoso poco antes que Duplantis. La competencia se dividió en un par de sesiones de 15 minutos, con una breve de por medio.

“Te voy a dar la revancha, Mondo”, bromeó el francés al final.

La idea de competir en los jardines fue concebida por Lavillenie, y el trío colaboró para elaborar un formato debido a que el ajuste de la barra transversal no era posible al no poder contar con la asistencia de jueces.

Sebastian Coe, el presidente de la federación, estuvo entre los que presenciaron la competencia y su elogio fue efusivo.

“Esta ha sido una brillante iniciativa, muy divertida y realmente innovadora”, dijo Coe en un comunicado. “Les doy las gracias, a su familia y al personal de World Athletics por ofrecernos atletismo en vivo durante el confinamiento. Ojalá podamos ofrecer eventos como este todo a los fanáticos del atletismo”.

La reacción fue muy positiva entre otros atletas.

“Me ha gustado muchísimo esta idea”, dijo Noah Lyles, el campeón mundial de los 200 metros en las redes sociales de la prueba. “Que magnífica nueva manera de competir”.

Duplantis, Lavillenie y Kendricks se lo tomaron como una competición habitual, al batallar para promediar un salto por minuto. La rutina fue simple: salto, caminar con la pértiga, tomar un breve respiro — quizás un sorbo de agua — y volver a saltar.

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