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Entre el descontento de las principales fuerzas de oposición, el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, asumió su segundo mandado con el reto de alcanzar la reconciliación en un país dividido por las acusaciones de fraude electoral en los comicios que tuvieron lugar el año pasado.

Además del fraude electoral, la oposición hondureña también acusa a Hernández de estar detrás de la crisis y la violencia desatada en algunas manifestaciones, varias de ellas con vandalismo, informa la agencia Efe .

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Según la Alianza de Oposición contra la Dictadura, liderada por su ex candidato presidencial, Salvador Nasralla, al menos unas 40 personas han muerto durante las manifestaciones, de lo que también culpan a Hernández por ‘ordenar’ la disolución de las protestas por medio de la fuerza a través de los cuerpos de seguridad.

Nasralla asegura que desde los comicios de 2013, Hernández del gobernante Partido Nacional, le ha arrebatado el poder mediante un ‘fraude’ electoral.

En su segundo intento en busca de la presidencia, Nasralla fue propuesto como candidato por la Alianza de Oposición contra la Dictadura integrada por los partidos Libertad y Refundación (Libre), coordinado por el expresidente Manuel Zelaya, derrocado en 2009, y el Innovación y Unidad-Social Demócrata (Pinu-Sd).

Además, el líder de la Alianza de Oposición no acepta los resultados del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que el 17 de diciembre de 2017 declaró ganador a Hernández con el 42,95 % de los votos, frente al 41,42 % obtenido por Nasralla.

La oposición también asegura que no creen en el diálogo que promueve Hernández, a menos que intervenga un mediador inernacional que sea aceptado por todas las partes que participen en el mismo.