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Tras una competencia primaria más competitiva –y divisiva- de lo esperado, llegó el día en el que Hillary Clinton obtuvo suficientes delegados y la promesa de los superdelegados o funcionarios del partido, para hacerse con la histórica nominación de su partido.

Clinton se convierte así en la probable nominada demócrata a la presidencia –no oficial hasta el voto de los delegados en la convención de julio- y en la primera mujer en la historia de los Estados Unidos en llevar el estandarte de uno de sus principales partidos políticos, a una elección presidencial.

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El emocionante momento se vio relativamente opacado por el prematuro anuncio, 24 horas antes, del compromiso de los superdelegados por parte de varios medios de comunicación, quienes dieron por ganadora a Clinton antes de que millones de personas votaran en seis estados.

Esta decisión fue criticada por Bernie Sanders, sus partidarios y numerosos observadores.  “Es la decisión más desafortunada que he visto”, dijo Sanders.

Sin embargo, la matemática electoral y las reglas del partido hace tiempo que apuntaban al probable triunfo de Hillary Clinton y un camino cuesta arriba para el retador Bernie Sanders.

Tras ganar el primer estado de la noche, Nueva Jersey, con una ventaja de más de 25%, la precandidata Hillary Clinton se manifestó por twitter con un mensaje en el que se refería la naturaleza histórica de su rol como primera mujer probable candidata a la presidencia. Bernie Sanders había, hasta ese momento, ganado el pequeño estado de Dakota del Norte.

“Para todas las niñas que sueñan a lo grande, es verdad que puedes ser lo que quieres ser, incluso presidente. Esta noche es para ti”.

Hillary Clinton en la cima