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A pesar de que el gobierno del presidente Donald Trump habla de asesinos, violadores y otros “bad hombres” en referencia a los inmigrantes, la mayoría de los arrestados en las redadas de oficiales de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) son inmigrantes cuya única falta es ser indocumentados.

“Liberar al ICE realmente le ha permitido perseguir a más personas”, dijo Sarah Pierce, analista de políticas del Instituto de Políticas Migratorias, que considera la aprehensión de inmigrantes no criminales “una característica definitoria del enfoque de inmigración de esta administración”.

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“Las detenciones de ICE de no delincuentes aumentaron un 66 por ciento en los primeros nueve meses del año fiscal 2018 en comparación con el mismo período del año anterior”, indica un reporte de Associated Press que destaca que las detenciones de convictos aumentaron casi un 2 por ciento.

Entre los deportados en el año fiscal 2017, hubo un aumento del 174 por ciento con respecto al año anterior de quienes no tienen condenas penales.

Las deportaciones de aquellos con condenas aumentaron casi un 13 por ciento durante el mismo período, es decir arriba de 100 puntos porcentuales menos.

ICE ha afirmado que sus deportaciones son de narcotraficantes, pandilleros violentos y otros acusados ​​de delitos graves, y en el año fiscal 2017, informó que el 56 por ciento de los espulsados habían sido condenados por crímenes, pero bajo la Administración Trump, como con las administraciones anteriores, cuando un deportado tiene antecedentes penales, generalmente es por infracciones menores.

Entre los más de 220,000 deportados en el año fiscal 2017, 79,270 no tenían condenas, según datos de ICE alojados en el Transactional Access Clearinghouse de la Universidad de Syracuse.

De aquellos con un récord, de acuerdo con los datos, 1 de cada 4 tuvo entrada o reingreso ilegal a los EEUU, es decir, el enfoque está en indocumentados, no en “bad hombres”.