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El ultraderechista Jair Bolsonaro, electo en octubre tras una campaña de promesas de lucha contra la corrupción y la criminalidad, fue investido este martes 1 de enero como nuevo presidente de Brasil.

Bolsonaro, un excapitán del Ejército de 63 años, y su vicepresidente, el general retirado Antonio Hamilton Mourao, pronunciaron su “compromiso constitucional” ante el Congreso en Brasilia, por un mandato de cuatro años que se extenderá hasta 2022.

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Tras el fin de las formalidades, el flamante jefe de Estado pronunció su primer discurso oficial.

Bolsonaro prometió liberar al país de los males que, según él, sumieron a Brasil en “la mayor crisis ética y moral de su historia”.

“Convoco a cada uno de los congresistas a ayudarme en la misión de restaurar y volver a erguir a nuestra patria, liberándola definitivamente del yugo de la corrupción, la criminalidad, la irresponsabilidad económica y la sumisión ideológica”, proclamó ante el Congreso.

A la ceremonia asistieron los presidentes de Bolivia, Evo Morales; Chile, Sebastián Piñera; Honduras, Juan Orlando Hernández; Paraguay, Mario Abdo Benítez; Perú, Martín Vizcarra; y Uruguay, Tabaré Vázquez.

Los primeros ministros de Israel, Benjamín Netanyahu; Hungría, Viktor Orbán; y el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Souza también estuvieron en el evento.

La comitiva avanzó mientras era aclamada por una multitud que pudo acceder al lugar en medio de estrictas medidas de seguridad. Antes de iniciar la procesión, Bolsonaro ratificó su promesa de “cambiar el destino de Brasil”, en un video en Twitter.

Bolsonaro, 38º mandatario desde la proclamación de la República en 1889, llegó en un Rolls Royce descapotable, junto a su esposa Michelle y escoltado por una guardia montada.

“Pretendemos, sí, cambiar el destino de Brasil, pero para eso necesitamos seguir teniendo su imprescindible apoyo”, afirmó.

Agradeció además “a Dios por estar vivo”, en referencia a la puñalada que recibió en septiembre durante un mitin de campaña.

Bolsonaro es un nostálgico de la dictadura militar brasileña (1964-1985) con un historial de exabruptos misóginos, racistas y homófobos. Ahora, asume las riendas de la mayor potencia latinoamericana, de 209 millones de habitantes.

Pese a toda la polémica que genera su figura, Bolsonaro llega con una fuerte legitimidad electoral, tras haber obtenido 57,8 millones de votos (55%) presentándose como un salvador en un país agotado por los escándalos de corrupción, la violencia y la crisis económica.