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Les prometí hablar hoy de unos temas delicados, pero muy importantes en el matrimonio, la apertura a los hijos y la paternidad responsable. Hay muchos que piensan que, cuando la Iglesia Católica dice que está opuesta a los métodos anticonceptivos, ella está diciendo que las parejas deberían tener muchos hijos, sin importar la situación de la familia. Esto no es verdad, ya que lo que la Iglesia recomienda es lo que llama la paternidad responsable.
El primer punto que hace falta aclarar es por qué la apertura a los hijos es una parte esencial del matrimonio. En realidad, a nadie se le hubiera ocurrido hace apenas 60 años sugerir que fuera normal que el matrimonio no estuviera abierto a los hijos. La gran facilidad de usar la píldora anticonceptiva que se inventó a comienzos de los años ’60 fue un factor muy importante en el cambio de mentalidad sobre el matrimonio y la sexualidad.

La conexión natural entre matrimonio, las relaciones íntimas y los niños se ha ido destruyendo cada día más en la mentalidad de nuestra sociedad. Las consecuencias, ya sea la aceptación del supuesto matrimonio homosexual, la concepción in vitro, los niños “diseñados” o la clonación, no las hemos terminado de ver. El Santo Papa Pablo VI, en su carta encíclica de 1968, Humanae Vitae, en la cual condenó el uso de los anticonceptivos, usó un lenguaje profético cuando describió los peligros del rechazo de la enseñanza que, según él entendía, no era algo particular de la Iglesia Católica, sino el plan de Dios inscrito en el corazón humano. Él vio grandes peligros, como más falta de respeto por la mujer, el aumento en los divorcios, y el uso de presión de parte de los gobiernos para imponer una política antinatalista. ¡Cuánta razón tenía!

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La razón básica por esta enseñanza es que la misma naturaleza de la unión de los esposos (acuérdense que se está suponiendo que es ésta la única unión sexual que es permitida) se niega cuando se está activamente previniendo un embarazo. Una imagen que he oído, es que es como decir: “¡Te quiero con todo mi ser y quiero ser tuyo/a para toda la vida!”, pero con los dedos cruzados. Falta algo esencial en el mismo lenguaje que se supone que exprese este amor. Siguiendo la imagen que he usado con respecto a la permanencia del matrimonio y de la fidelidad en el matrimonio, en el uso de los anticonceptivos (y de la esterilización) también se trata de una falta de respeto, una falta de respeto por la misma naturaleza del matrimonio.

Pero, ¿qué opción tienen las parejas? Uno de los secretos prácticos menos conocidos es la Planificación Natural de la Familia, un método moralmente lícito que puede funcionar, cuando los esposos quieren esperar para tener un hijo, con una efectividad altísima. Es más sano para la mujer y mejor para los matrimonios, ya que casi no existen los divorcios para las parejas que usan este método. Este método sí respeta la naturaleza del matrimonio en el plan de Dios, ya que nunca le cierra la puerta a la auto-donación matrimonial en todos los aspectos de la vida que es esencial al matrimonio como sacramento del amor de Cristo y la Iglesia.

La idea básica es que los esposos aprenden de los síntomas que indican cuando la mujer está fértil y, dependiendo del discernimiento que hacen si ese mes deben o no tratar de concebir, deciden si abstenerse o no de las relaciones. Se promueve mucho la comunicación entre los esposos, lo cual ayuda que sea este método una manera de decir sí a Dios y sí al amor entre los esposos, y no un no más a la voluntad de Dios para el matrimonio.

Algunos recursos para aprender más sobre los métodos naturales se pueden ver en estos portales: woomb.org presenta el método Billings, que depende de ciertos síntomas que le indican a la mujer que está ovulando) y planificacionfamiliar.net (presenta el método sintotérmico, que se basa en los mismos síntomas, además de la temperatura de la mujer). En la Diócesis de Palm Beach, se pueden comunicar con las personas que enseñan las clases del Método Billings: Eduardo y Rosario Solís (sol463@yahoo.com, 772-924-9591 o 772- 344-3969.